Enrique Arias Vega ¿Para qué sirve la OTAN?
Si hacemos caso a Donald Trump, la OTAN no sirve para casi nada, dado que no le ayuda cuando es menester que lo haga.
Sin necesidad de hacerle caso al presidente de los Estados Unidos, sí que es cierto que la Alianza Atlántica depende económicamente de los USA y que sin ellos deja de ser una potente coalición estratégica y se convierte en un conglomerado de fuerzas de mediano tamaño. De aquí la importancia de las bravuconadas del inquilino de la Casa Blanca sobre las posibilidades de abandonar la alianza.
En realidad, la OTAN no intervino en la Guerra Fría, para la que había sido creada, más que como fuerza disuasoria del posible expansionismo de la Unión Soviética. Paradójicamente, el primer conflicto de la alianza fue entre dos de sus miembros, Grecia y Turquía, a cuenta de la isla de Chipre. Luego sí ha intervenido en la guerra de los Balcanes y en acciones de Oriente Medio y Asia Central, pero siempre con un papel subordinado al de los norteamericanos.
No hay que despreciar, pues, la actuación de la OTAN, al menos como fuerza complementaria de sus aliados al otro lado del Atlántico y como elemento disuasorio de no pocos conflictos. En otro tiempo, además, la alianza supuso la democratización de un ejército español que había salido del franquismo y que ignoraba las formas democráticas de ejercer su misión pacifista .hasta que las aprendió en los cuarteles de sus aliados
No es poco, por consiguiente, lo que los españoles debemos a la Alianza Atlántica y lo que su desaparición o su debilitamiento podría suponer a una Europa que se quedaría sin defensas ante el expansionismo de Putin u otros conflictos.












