Juan Carlos Martínez Jiménez: Dopamine Dressing
Ya estamos de lleno en la campaña de primavera – verano 2026 , empiezan a consolidarse las tendencias de mujer con más intensidad dentro de un enorme abanico de posibilidades. El estilo “Coquette”, romántico y delicado, con tonos pasteles suaves, con lazos neorrománticos y encajes; los estampados con rayas, los florales, el estilo “Preppy” o “Cayetano”, estilo universitario de faldas plisadas, y blazers con inspiración en las universidades americanas; el crochet, y la artesanía con texturas realizadas a mano, los pantalones pesqueros, tipo Capri; los flecos aparecen en infinidad de prendas y complementos, elemento este de los flecos, muy señalado, sin olvidar los lunares como estampado atemporal.
Vestidos camiseros para el día a día, junto con los midi, gran variedad de prendas finalizadas con cortes asimétricos en los bajos y las cazadoras bómber. También veremos prendas con detalles militares, con pasamanería, o botonaduras doradas, estructuras amplias y cómodas, prendas lenceras, pantalones bombachos, bermudas, o bikinis y sujetadores, visibles a primera vista.
En los colores, capitaneados por el “Cloud Dancer” (blanco roto) como color para 2026, le siguen el crema, los beiges y tonos marrones, reminiscencia del “Mocha Mousse”, la luz llegará con los amarillos cítricos y mantequilla, los rojos intensos, azules y los verdes azulados, destacando dentro de los empolvados, el rosa palo.
Un resumen de prendas para esta campaña que iniciamos, pero me voy a centrar en una tendencia que lleva varias temporadas apareciendo, y me interesa por la parte emocional, porque siempre defiendo que la moda, no solo sirve para cubrirnos, es mucho más que un trozo de tela, y así se demuestra en infinidad de estudios.
“Dopamine Dressing”: vestirse con dopamina, neurotransmisor de la recompensa que se libera ante estímulos placenteros, y puede servir para ayudar a cambiar estados de ánimo negativos, en este caso, utilizando los colores, por supuesto, los más vivos y dinámicos. Se basa en la psicología, una fórmula creada para aumentar la positividad y la confianza personal. En algún otro artículo ya he definido las cualidades de cada color y su efecto en las personas, en este caso es muy concreto, utilización de colores que podemos denominar vitamina, concepto se utiliza para definir a personas que nos aportan vitalidad, muy de moda en infinidad de publicaciones en este momento, con aplicación al mundo del vestir.
Comenzó a aparecer después de la pandemia, tras días encerrados, en camiseta, chándal y pijama, con una moral bastante tocada. En esos casos de desmoralización, el hecho diario, y casi mecánico, de visitar el armario por la mañana, se puede convertir en una fuente de energía positiva. Es comparable a mover los pies al escuchar música animada, de forma intuitiva; sin querer, esta teoría explica la similitud al utilizar colores vivos, induciendo a la alegría y al optimismo de forma involuntaria.
Un ejemplo clarísimo son las creaciones de Agatha Ruiz de la Prada, independientemente que te guste más, o menos, la vitalidad de esas colecciones destilan energía debido al uso de gamas muy coloridas, que trasladan una sensación de dinamismo de inmediato. Comprendo que este tipo de prendas saturan para su uso diario, es café, para muy cafeteros, por eso, esta tendencia, se dirige más bien a buscar, en primer lugar, colores vivos que te identifiquen, utilizarlos de forma consciente y en momentos determinados. También se dosifican con el tamaño de la pieza, pueden ser complementos, si eres más discreto, o piezas combinadas con tonos neutros para bajar la intensidad.
La ropa que usamos influye en nuestro comportamiento, en nuestra confianza, y es utilizable para levantar días grises, o especialmente duros. Además del color, también influirá la textura, hay prendas que nos resultan especialmente agradables, ahora estáis pensando en esas prendas favoritas, que son especiales al tacto, mi hijas decían “cariñosas”, y ahondando un poco más, esas prendas “fetiche”, las que usamos en momentos determinados porque las asociamos a momentos felices, donde las cosas nos salieron bien. Quien no tiene esos calcetines favoritos, o que son muy coloridos, pero los usamos porque quedan bastante ocultos debajo del pantalón.
En definitiva es una tendencia atemporal, para reforzar nuestra autoestima, especialmente la utilización del color, acompañado de la textura , o la denominada “ prenda favorita”, nos ayudan a acometer momentos complicados como refuerzo personal.
La “ Dopamine Dressing”, no va a curar una depresión, si puede ayudar a sentirte mejor, y unirlo a otras costumbres saludables, desde luego daño no te va ha hacer, y en mi caso garantizo, que hay días que supone un impulso de dopamina para arrancar con ganas e ilusión, pruébalo, es gratis.











