Enrique Arias Vega: Las locuras de Donald Trump
A estas alturas de la película, muchos ciudadanos piensan que Donald Trump no está en sus cabales. Y no me refiero sólo a la defensa vehemente y desproporcionada de Natalie Harp, la joven que sin ningún currículum ni experiencia no se separa ni medio metro del Presidente de los Estados Unidos.
Esto podría ser hasta anecdótico, comparado con lo errático y voluble de sus decisiones políticas, desde la subida y bajada de aranceles hasta la guerra con Irán, que el mandatario norteamericano afirma que va ganando cuando la realidad desmiente su optimismo.
Lo cierto es que no hay ninguna decisión lógica en las medidas de Trump, desde querer quedarse un día con Canadá, otro con Groenlandia y al día siguiente con Cuba, hasta haber extraído a Maduro y mantener en Venezuela al régimen chavista con sus presos políticos y dejar a María Corina Machado alejada del futuro político del país.
Otra de la acciones del Gobierno de Trump que no se sostiene si no es por un gran desequilibrio es el alejamiento de Seúl para congraciarse con Kim Jong-un el dictador de Corea del Norte. Tan alocada es esa decisión como la de considerar el estrecho de Ormuz territorio americano, cuando difícilmente transitan barcos por ese enclave.
Como se ve, el presidente estadounidense no está digamos que en un momento de equilibrio mental. Como cuando ha dejado caer que se presentaría a una tercera elección a pesar de estar constitucionalmente prohibido. Así que no es improbable que de seguir esta deriva de decisiones extemporáneas, de las que éstas son sólo un ejemplo, el Congreso tenga que acabar tomando medidas en el asunto.









