Juan Carlos Martínez Jiménez: Nueva norma europea a la moda
Ya avancé sobre esta norma, pero toca desarrollarla. Desde el 19 de julio de 2026 se ha puesto en marcha una nueva ley de mucho calado en el mundo de la moda. La norma impide a las grandes empresas de confección la destrucción del sobrante de ropa, calzado, y determinados complementos que no sean vendidos. Esta norma forma parte del Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR). Las empresas de un volumen mediano lo harán en 2.030, y las pequeñas empresas quedan, de momento, exentas de esta norma.
El objetivo es reducir el sobrante textil que está alcanzando unos volúmenes insostenibles.
Obligando a tomar una medida de gran relevancia, que cambia las normas del juego, especialmente a las grandes empresas con fabricación y distribución, de gran volumen de confección de prendas, que tendrá una especial incidencia en las corporaciones asiáticas. ¿Porque especialmente a estas empresas? : el motivo principal es su modelo de producción, lanzar miles de prendas de forma sistemática y diaria, con un control liviano, hasta ahora, de sus stocks en Europa; también incide su cantidad de producto sobrante, y su formato para generar beneficios. Tener que realizar estos ajustes producirá un incremento de sus costes, que conlleva un aumento del precio de sus prendas, que se equilibrarán con los precios de empresas competidoras europeas, que ya estaban corrigiendo su producción, y sistemas de trabajo con antelación, con muchos condicionantes y regularizaciones. Esta aproximación de precios se producirá por el aumento en costes de almacenaje, reparar, reciclar, o donar prendas, haciéndose cargo de estos costes que terminarán repercutiendo en las prendas, obligando a ajustarse más a la demanda, menos referencias nuevas diarias, buscando mayor eficiencia, y les obligará a aumentar sus canales de outlets, y aunque no será un aumento de precio excesivo, equilibrará el mercado.
Dicho así, parece que el perjudicado será el consumidor, pero lo cierto, es que estas empresas jugaban con ventajas que no disfrutaban las empresas europeas, produciendo un desajuste en la competitividad, y sobre todo en la producción de toneladas de mercancías con escaso control, que terminaban en los grandes basureros de ropa del mundo.
El formato de tienda pequeña, o boutiques, seguirá teniendo dificultades para competir, pero si la lucha por el precio bajo extremo disminuye, competir por calidad, diseño y atención al público, será más viable en los próximos años.
Era totalmente necesario, y no será el último paso en esta materia, niveles de control regulatorios más exigentes a este tipo de empresas, donde es muy probable nuevas normas que están en proceso de estudio, como penalizar los envíos de bajo valor con implementación de aranceles a los paquetes con un valor inferior a 150€, normas ambientales más severas, y mayor responsabilidades sobre el comercio electrónico.
En definitiva, equilibrar el mercado, y terminar con este monopolio de prendas con escasos controles, que en ocasiones no reúnen las condiciones necesarias de seguridad en el producto, medioambientales, y sin contar los excesos en materia laboral, algo impensable en empresas regularizadas, que por supuesto, conlleva un coste que termina repercutido en las prendas; con esta norma la sostenibilidad pasa de ser una mera cuestión de imagen y tendrá responsabilidades legales y económicas por su incumplimiento.
Estamos ante una necesidad de estas grandes empresas, debido a esta nueva normativa, de buscar nuevos sistemas para regular sus sobrantes, entrando de lleno en la economía circular, reciclar, reutilizar o modificar infinidad de modelos.
Otra de las consecuencias será ajustar la fabricación para evitar sobrantes, esto lleva un trabajo importante de planificación y logística, porque estas empresas están ahora obligadas por ley a informar y documentar, el destino de los excedentes que produzcan para su control.
Estas normativas no afectarán de una forma drástica a estos gigantes, pero si sitúan a empresas europeas en una mejor posición, porque llevan ya tiempo acoplándose a estándares más sostenibles, y con sistemas logísticos que ya tienen en cuenta todos los procesos de una moda circular, con consumidores cada vez más exigentes, especialmente las nuevas generaciones. Se replantea todo el modelo de confección y fabricación de prendas de moda, donde se unirá la ayuda de la inteligencia artificial, factor muy importante en los procesos de fabricación en los próximos años, buscando más equilibrio entre precio, calidad y sostenibilidad, con reglas más equitativas para todas las empresas, hora era, aunque sigue siendo insuficiente.






