Juanvi Pérez Aras, Los gritos del silencio

El mundo rural finaliza otro año más en su lucha por la supervivencia. Una lucha contra todo y contra todos, para poner en valor el eslabón más débil de la cadena alimentaria. Seguimos arrastrandolos problemas estructurales de producción y mercado, a lo que sumamos las adversidades climáticas, en un contexto político de incertidumbres que también arrastra a nuestros productores y ganaderos. Seguimos generando un ecosistema hostil para una actividad que forma parte de nuestro ADN. Una actividad que viene reclamando un Plan Estratégico para el campo valenciano. Un eficaz plan de choque que garantice la supervivencia de agricultores y ganaderos. Un Plan que sigue sin llegar ante una verdadera situación de catástrofe en la otrora huerta de europa.

La dinámica de estos años marca una tendencia que ya ha superado todas las líneas rojas. Los gritos del silencio resuenan en miles y miles de hectáreas abandonadas a su suerte. Otro drama de la España Abandonada. Otro estigma inmerecido de las zonas rurales donde la actividad agropecuaria ha sido todo un modo de vida. Una dinámica endemoniada que se grava por la nula gestión de las Administraciones Públicas. Unas Administraciones que siguen dando la espalda a un sector estratégico, que clama ya sin voz.

Porque no se trata de hacer caso a los que más saben de esto, que también. Se trata de priorizar y poner negro sobre blanco las justas reivindicaciones de los afectados. Hay que hacer viable la vuelta al entorno rural por razones objetivas y aumentar la eficiencia del trabajo para hacerla más atractiva, rentabilizando los cultivos y cabañas. Solo hay que activar una verdadera voluntad de acción conjunta multinivel, implicando a todos. Solo así podremos tener una mayor y más fuerte voz en Bruselas. Solo así podremos defender la especificidad de nuestra agricultura mediterránea y protegerla de los Tratados con terceros países. Solo así podremos abrir nuevas ventanas de oportunidad, agilizando los protocolos de exportación a nuevos mercados.

Además, debemos establecer una mayor flexibilidad para las organizaciones de productores y mejorar nuestra pionera Ley de la Cadena Alimentaria protegiendo al eslabón más débil. Zanjar de una vez por todas los problemas que ocasiona la fauna salvaje que campa a sus anchas y, de manera especial, realizar una eficaz desburocratización de todos los trámites para agricultores y ganaderos. Un plan de choque que incluya una política fiscal y energéticaque no grave más la subida incesante de los costes, ante la caída constante de los ingresos. Eso se llama dignificar y salvaguardar la renta agraria, con todos los instrumentos que hagan falta.

Un paseo por nuestras zonas productoras nos muestran la realidad de lo que está sucediendo. Lo que hace unos años eran extensas áreas en plena producción, ahora nos deja un paisaje salpicado de huertos abandonados. No hay relevo generacional y nuestras tierras languidecen en el olvido. Así lo advertía Cristóbal Aguado, Presidente de AVA-ASAJA, tras la publicación de la Encuesta ESYRCE del MAPAMA. En ella, se ponía de manifiesto la dramática situación en nuestra tierra, que lidera a nivel nacional el abandono de tierras. Los datos son reveladores, 2225 Ha menos en un año, el 1’4%. Nuestros agricultores dejan de cultivar 6 Ha al día.

La superficie abandonada representa ya el 20’9% de toda la superficie agraria de nuestra Comunitat. Una de cada cinco hectáreas, antes en producción, ha quedado yerma. Toda una muestra de la magnitud del problema al que asiste impávido un Consell Botánicque sigue empeñado en imponer la ideología al campo. Y ese no es el camino. Así lo claman esos gritos del silencio que brotan de esas tierras yermas.

Con las modas climáticas marcando la pauta de lo políticamente correcto, seguimos dejando abandonados a los verdaderos defensores y salvaguarda del territorio. ¿Cómo vamos a mejorar nuestro medioambiente y combatir el tan manido cambio climático, sino protegemos a quienes viven en ese medio y trabajan por una verdadera agricultura y ganadería sostenible?

Hay que dejarse de ideologías y centrarse en las personas. En los auténticos protagonistas de esa actividad ancestral, vital para la condición humana. No permitamos que el silencio llene nuestros campos, porque ya casi acabamos con aquellos que con sus trinos hacían más agradable el esfuerzo de aquellos que de sol a sol regaban la tierra con su sudor. No acabemos también con éstos. Siempre ha debido ser una prioridad. Ahora es supervivencia.

Mare Nostrum

Juanvi Pérez Aras, Los gritos del silencio