Cada vez son más los detractores del tabaco en nuestra sociedad (por suerte); hemos conseguido quitar esa idea que nos hacía pensar que fumar era guay y te hacía más interesante, por un relato científico: el tabaco provoca cáncer; si no quieres acelerar tu muerte, no fumes. Pero este relato no viene sin una cara B, y es que aunque cada vez haya menos fumadores, los no fumadores cada vez son más radicales contra los fumadores.
Actualmente, los no fumadores enarbolan una bandera ética que les identifica como los liberadores de los fumadores; te tratan de convencer de que fumar es malo, como si su discurso fuera más sólido que la propia imagen de una persona muerta que acompaña el paquete de tabaco
Son luchadores por lo obvio: ya sé que fumar es malo, pero si mi abuela, que es lo más importante que tengo en el mundo, no me ha convencido, ¿crees que me vas a cambiar tú?
Yo soy el primero que, cuando está con una persona que no fuma, intenta adecuarlo todo para que no tenga que ser fumador pasivo: intento ponerme a favor del viento, tiro el humo hacia otro lado, cosas que hacemos todos los fumadores para no obligar a nadie a comerse nuestro humo. El problema que veo yo es que muchas veces los no fumadores son quienes quieren ser el centro de atención.
No son gente concienciada ni mucho menos, sino gente que quiere demostrar que el problema lo sufren ellos, que una vez más, aunque el problema lo tengan otros, ellos son las víctimas
Recientemente vi en una campaña contra el tabaco una situación en la que se contaba el caso de una persona que había fumado y entraba a clase, y en la clase se quejaban de que él olía a tabaco, y por eso ellos estaban sufriendo.
O sea, que ahora la víctima no es el que está enganchado al tabaco, sino el de al lado porque huele su ropa… venga, por favor, me esperaba más, la verdad. Esto es ridículo, es como obligar a tu amigo a cambiarse de colonia porque no te gusta su olor, o porque huela a abono creer que eres la víctima de esta agricultura tan explotada, cuando los que de verdad están sufriendo son los que están cogiendo ese abono y echándolo.
No miramos más allá de nuestro ombligo y de lo que nos afecte, y eso nos está dejando una sociedad insensible, o sensible únicamente con lo que le toca, es decir, egoísta
La vida no se ha hecho a tu imagen y semejanza, siento que te tengas que enterar por mí, pero es que no podías seguir así toda la vida. Yo no voy a cambiar mi vida por tus preferencias (a no ser que te afecten de verdad), igual que no voy a exigirte a ti cambiar las tuyas para que yo me quede más a gusto, porque en ese caso lo que estamos perdiendo es el valor de la convivencia, el valor de entender que los dos tenemos que ceder para vivir en paz.
Así que, no fumador empedernido y activista, deja de dar la chapa, deja de dirigir la vida de los demás y aprende a convivir con lo que no te gusta, igual que yo te soporto todos los días.
PD: Este texto debe ser leído bajo los efectos del humor. Se recomiendan dos pastillas de Sonrising y una de amoxicilina
















