Fernando de Rosa: “ Ojo avizor”

Estar “ojo avizor”, se utiliza para pedir a alguien que preste especial atención a alguna situación o circunstancia. La expresión tiene su origen en la jerga de los soldados y también de los marineros, que debían anticiparse a cualquier situación de riesgo o peligro y proceder a dar la voz de alarma.

Pues bien, se están produciendo determinadas actuaciones, declaraciones, propuestas e incitativas de la izquierda y sus socios radicales y excluyentes en relación con nuestra infancia y juventud que nos deben poner en alerta: están metiendo a los niños y jóvenes en el debate y en el juego político, haciendo un gran daño a esas generaciones, y a la sociedad, en general.

  • No se puede pretender el adoctrinamiento, la manipulación o la obtención de rédito electoral jugando con la formación y el futuro de nuestra infancia y juventud.

Así, por un lado, la ministra de Igualdad, Irene Montero, el pasado 21 de septiembre afirmo en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados que “los niños, niñas y niñes” tienen derecho “a tener relaciones sexuales con quien les dé la gana, basadas, eso sí, en el consentimiento”.

Es absolutamente intolerable que Irene Montero en su condición de ministra realice ese tipo de afirmaciones tan inquietantes y que, además, lo haga en la casa de todos los españoles, donde reside la soberanía popular. Los niños tienen que ser protegidos, debe procurarse un adecuado y progresivo desarrollo de su personalidad, y obviamente, con pleno respeto y garantía de sus derechos, reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales que España ha ratificado y en los que en ningún momento se consagra el derecho al que se refiere la ministra.

Con ese tipo de declaraciones aleja al Ministerio de Igualdad de los verdaderos problemas de la infancia y la juventud. Montero, y el Gobierno social-comunista, deberían preocuparse por perseguir adecuadamente el acoso en las redes a menores, o impedir el acceso de los mismos a la pornografía o a contenidos violentos en internet y en los medios de comunicación. De igual manera, deberían poner entre sus objetivos la persecución de la trata de personas y las consiguientes redes de prostitución, en las que también se ven inmersas menores.

Por otro lado, en la misma línea de poner a los jóvenes en el centro del debate político con vistas a obtener un supuesto rédito electoral, Esquerra Republica de Catalunya defendió hace pocos días en el Congreso de los Diputados, una proposición para la reforma de la legislación electoral que permita huir de la “visión adultocentrista” y rebajar a dieciséis años la edad para poder votar.

  • No cabe ninguna duda de que los de Esquerra piensan que la juventud a la que están intentado adoctrinar en las aulas en Cataluña va a ser más proclive a los planteamientos ideológicos de los separatistas.

No es una causalidad el hecho de que la Generalitat catalana y los partidos que la gobiernan, además de negarse a cumplir las sentencias del Tribunal Supremo y no garantizar la enseñanza en español en Cataluña, adoctrinando en el odio a España, quieran que esos jóvenes sean llamados a las urnas.

A todo este despropósito debemos sumar que en la medida en que según la propuesta de Esquerra los menores podrían votar, también podrían ser elegidos, interviniendo en el juego político, cuando ni siquiera han alcanzado la mayoría de edad. ¡Un despropósito!

  • A esa propuesta se han sumado Unidas Podemos, Mas País, EH-Bildu, Junts per Cat, la CUP, el Bloque Nacionalista Galego, y “¡oh, casualidad!, Compromís que también participa en este aquelarre.

No olvidemos que, en su política educativa, los nacionalistas «valencianos» siguen los mismos pasos que los catalanes, con el adoctrinamiento y la policía lingüística en los patios y comedores. Compromís concibe la escuela como el lugar en el que sembrar la semilla ideológica de los falsarios países catalanes.

La izquierda radical y excluyente afirma estar preocupada por el envejecimiento de nuestra población, sosteniendo que nuestros mayores tienen un “peso desproporcionado” en las elecciones. Estas afirmaciones son una muestra más de que esos partidos, como siempre, dan la espalda a nuestros mayores con la voluntad de arrinconarlos. Les olvidaron en la crisis sanitaria generada por la covid-19 y ahora, sus votos les son incómodos.

Es preciso que estemos en alerta, ojo avizor, porque el objetivo último perseguido con todos estos despropósitos de la izquierda es que las personas mayores dejen de sumar, y, por el contrario, los menores y jóvenes, empiecen a contar los “nuevos derechos” que les reconocen, de la mano de las correspondientes ayudas y subsidios para hacerlos dependientes del poder público. Populismo puro, no hacen falta más palabras.