Fernando de Rosa “Liquidación por cierre”

La expresión “liquidación por cierre” hace referencia a la acción de saldar y liquidar las deudas, antes de proceder al cierre definitivo de una empresa o negocio. Para conseguir liquidez, se suele hacer rebaja en el precio de los productos. Por desgracia, la crisis económica generada por la Covid-19, y la nefasta gestión del gobierno social-comunista, están llevando a la ruina a un gran número de empresarios y autónomos. Sin olvidar nunca esta triste situación, en el artículo de hoy quiero referirme a las actuaciones de Pedro Sánchez desde que llegó a la secretaría general del Partido Socialista Obrero Español y a la presidencia del Gobierno de la nación. En ambos casos, la estrategia de actuación ha sido la misma.

Por un lado, en primer lugar, el sanchismo ha acabado fagocitando al socialismo. El PSOE está en liquidación y casi cierre. El eslogan de los “cien años de honradez y firmeza” con el que se conmemoró el centenario del partido, son ya cosa del pasado. La honradez la enterraron, entre otros, los socialistas andaluces con sus fiestas en prostíbulos y el escándalo de los ERTE. La firmeza, desapareció en el momento en que Sánchez tomó las riendas del partido, pues empezaron las ambivalencias con los batasunos o con los independentistas. Del “no es no” se pasó a la política veleta, a los titubeos frente a los ataques a la Constitución, o a la jefatura del Estado, y en definitiva, al vaciamiento ideológico del partido socialista.

A su vez, la llegada de Sánchez a la presidencia del Gobierno supuso una política orquestada y global de ataque al Estado de Derecho, junto con sus socios comunistas. El objetivo es claro: proceder a su liquidación y cierre. Para obtener la presidencia, empezó a saldar los valores esenciales de la democracia. Mercadeó con valores constitucionales esenciales y así, comenzaron los ataques al Poder Judicial, que le hace contrapeso y pone freno a sus tropelías. Y llegaron los indultos a los golpistas y las concesiones a los batasunos, pues las deudas asumidas debían pagarse. Y a su vez, se procedió a amordazar al parlamento y se afectaron los derechos fundamentales y libertades públicas sin la cobertura normativa apropiada, durante los estados de alarma decretados para combatir la pandemia.

En estos momentos de crisis hemos podido ver el verdadero rostro de Pedro Sánchez y su política de tierra quemada. El saldo de su gobierno no puede ser más desolador: España ha perdido pulso económico y sus instituciones se han debilitado. Los radicales y populistas han pasado a condicionar la política general, cuando ellos no buscan el bien común.

Frente a este panorama realmente preocupante, los ciudadanos deben saber que el Partido Popular es la alternativa imprescindible para poder alcanzar un nuevo horizonte sobre la base de los valores de la libertad y la prosperidad para todos. Hay una nueva mayoría transversal reflejada ya en las encuestas, que no está de acuerdo con la fractura entre españoles provocada por el sanchismo y sus socios, así como la ruina en valores democráticos y en el ámbito económico.

Esta semana que termina, el Partido Popular ha celebrado su convención nacional, culminando con gran éxito en la plaza de toros de la ciudad de Valencia. El mensaje se ha podido escuchar alto y claro. España y su integridad territorial, la independencia del poder judicial, los derechos y libertades para todos, no están en venta. Con firmeza, el Partido Popular defiende los valores que permiten la convivencia de todos los españoles. España y su modelo constitucional no están en quiebra. No son admisibles rebajas en valores democráticos, ni saldos en la convivencia en paz. Eso sí, es hora de proceder a la liquidación y cierre del sanchismo para que España pueda responder a los desafíos y problemas a los que se enfrenta. Esos números rojos en nuestro balance contable son los que lastran nuestra convivencia.