Hace unos días, leía en un diario a un ¿analista?, que aconsejaba un cordón higiénico a VOX.
Y aunque ya ha pasado el día de los Santos Inocentes, la verdad es que lo que pudiera parecer una estupidez, una bravuconada, o sencillamente una inocentada, estaba muy cargado de razón. Por supuesto no en el sentido en que lo escribía este “gran demócrata”, sino en el mejor sentido: es preciso establecer un “cordón higiénico” a VOX, para que VOX no se ensucie, no se embrutezca, no se manche con la podredumbre de la izquierda del PSOE, Compromís y similares, miserable y corrupta, ni con la blandenguería, cobardía y ñoñería de una supuesta derecha del Partido Popular, que cree que las elecciones se ganan por cansancio, haga lo que haga, o no haga nada de nada, porque piensan que es un círculo vicioso, y antes o después las tornas van a cambiar.
Aplaudo ese cordón higiénico; porque VOX siempre quedará limpio.
Por supuesto han dicho, dicen y dirán mucho de VOX -siempre con la única intención de tapar las vergüenzas de unos y otros, y de ocultar la verdad a los españoles-, con el propósito de que aquí no cambie nada, y para que los históricos partidos que han gobernado España, sigan pasándose el poder como una pelota, entre uno y otro (siempre sometidos al chantaje de separatistas, antisistema y filoetarras; salvo la mayoría absoluta de Rajoy, de triste recuerdo, por lo que hizo -la mayor subida de impuestos hasta entonces-, y por lo que no hizo -no derogó ni una sola ley del infame Zapatero-).
Pero lo que unos y otros han olvidado (si es que alguna vez lo tuvieron presente o les importó), es que en “esa pelota” que se van pasando hay personas, familias, proyectos, sueños, futuro, y VOX no va a entrar en ese infausto juego. Nadie es perfecto -como diría Joe E. Brown en el final de la película “Con faldas y a lo loco” de Billy Wilder-, pero cuando se tiene entre manos el presente y el futuro de una nación formada por ciudadanos, la perfección ha de ser un objetivo; quizás inalcanzable al 100%, pero al menos pretendible, y cercano.
Lo hemos visto en las recientes elecciones en Extremadura: tanto el PSOE como el PP se han dedicado a hablar del sexo de los ángeles, de lo etéreo, sin bajar a lo real, a lo concreto, a lo que los extremeños necesitan y reclaman; y así les ha ido. El PSOE se ha dado un batacazo monumental, mientras que el PP ha perdido votos, aunque haya conseguido un escaño más, que le sirve para bien poco, o nada.
Sólo VOX ha subido en votos, en porcentaje y en escaños, y más que duplicando el resultado de los comicios anteriores.
Y eso a pesar del “cordón higiénico” al que ha sido sometido; o quizás, gracias a él, porque precisamente VOX y sólo VOX ha bajado al terreno, ha estado en la calle, con la gente, escuchando sus problemas, viendo sus necesidades, hablando sobre lo que les importa de verdad, sobre su día a día, su trabajo, su campo, su cesta de la compra, su economía, su futuro; y aportando un proyecto real y soluciones.
Se ha escrito mucho sobre la soledad, rechazando la soledad: la soledad del poder, la soledad de la soberbia, la soledad del corazón, la soledad ante las injusticias.
Pero hay polos positivos y negativos, está el bien y el mal, la verdad y la mentira, y el yin y el yang. Y por eso, en ocasiones, la soledad es lo mejor que nos puede pasar, para “salvarnos” de la mediocridad o de la complicidad. VOX no ha venido a hacer amigos; al menos, no esos amigos que viven del cuento, que se aprovechan de la gente, que se retroalimentan, que se protegen frente a las necesidades reales de las personas. VOX ni siquiera ha venido, sino que ya estaba aquí: en la calle, en las familias, en la creatividad, en el esfuerzo, en las ganas de prosperar y de vivir dignamente, en la libertad y en la verdad.
Y por eso no hace trampas al solitario, no dice lo que se quiere oír, no vende humo, sino que afronta los problemas reales, lo que de verdad nos importa a todos: nuestro trabajo, nuestra familia, nuestros hijos.
Hay algunos políticos de otros partidos que lo van entendiendo; por eso en la Comunidad Valenciana hemos podido apoyar un gobierno del Partido Popular, que ha reconocido la seriedad, la responsabilidad, la altura de miras de VOX, y al que le hemos exigido lo mismo, y con el que hemos podido llegar a acuerdos en los peores momentos para nuestra tierra, que está generando una etapa nueva de recuperación social, económica y ética para los valencianos, gracias a VOX. Pero hay una diferencia muy importante: VOX es el mismo en Valencia y en Ceuta; en Lugo y en Barcelona; En Badajoz y en Madrid. Por desgracia, otros no. La Sra. Guardiola se equivocó y lo han pagado los extremeños; el Sr. Azcón se va a equivocar y lo pagarán los aragoneses; y el Sr. Feijóo lleva mucho, demasiado tiempo, equivocándose, y lo pagarán todos los españoles -ya lo estamos pagando-.
Pero en lo que no se pueden ni se deben equivocar nunca es en que VOX no cede; VOX no se quiebra; VOX no se achanta.
VOX nació en nuestras casas, en nuestros barrios, en nuestras ciudades, con personas de carne y hueso, con necesidades y proyectos de vida reales. Sólo a ellos nos debemos; y sólo con ellos estaremos. De ahí, el buen sentido de la soledad (bien acompañada de tantas personas) de esta hermosa frase de nuestro gran Gustavo Adolfo Bécquer: “La soledad es muy hermosa… cuando se tiene alguien a quien decírselo”.
Deseo a todos los lectores, a sus familias, y a todos los valencianos, un muy Feliz Año 2026.
¡Pongámonos juntos a ello; a cambiar, para ganar!











