Pero, lamentablemente, hoy no toca hablar de fútbol, ni de por qué se celebra en un sitio al cual le llaman “soccer”
Hoy nos hemos levantado con un nuevo “atentado” en el cual han intentado disparar al presidente del país en el que se celebrará la gran cita mundialista. Y lo peor es que no es nada nuevo: hace tan sólo una semana un niño de 14 años mató a nueve de sus compañeros e hirió de por vida a 13, porque las heridas físicas se curan, pero los traumas de haber presenciado esa escena les acompañarán hasta el final de sus días.
Estados Unidos no es un país seguro, y menos para que se den cita miles de aficionados al fútbol
Los que vayan a Estados Unidos sólo quieren disfrutar de su selección, ver los partidos, apoyar a sus jugadores… no quieren estar con el miedo en el cuerpo de que a uno, porque puede y tiene acceso a las armas, le pueda dar por ahí y comenzar a disparar al azar.
Quieren tener la seguridad de que van a poder disfrutar, sin tener que ir mirando a cada lado por lo que pueda pasar
Y es que en Europa no estamos acostumbrados a sus barbaridades; también suceden atentados terroristas, pero estamos hablando de un país en el que en 2021 se realizaron 251 tiroteos escolares, donde ya han amenazado tres veces con asesinar al presidente en lugares públicos.
Estados Unidos es un país en guerra, en constante psicosis, y no es un lugar para celebrar la fiesta del fútbol
Más allá del fútbol, uno de los mínimos que debe tener la sede que organiza un mundial debería ser la de garantizar la seguridad. Y en un lugar con una cultura de tiroteos escolares, magnicidios y 120 armas por cada 100 habitantes (o sea, más armas que personas) no se puede garantizar esa seguridad.
Ya sabemos que no puedes controlar lo que hace cada individuo, pero el problema es que ese individuo tiene a su disposición armas
Estados Unidos no está preparado para albergar el Mundial, no tienen cultura futbolística, carecen de relevancia en el mundo del fútbol y ni siquiera con Messi han podido solucionar esa carencia. No es el lugar para que cientos de miles de aficionados puedan disfrutar en paz del evento deportivo más importante del mundo y menos aún para que se dé con seguridad.










