Llenazo en el estreno de Salomé en el Palau de Les Arts, totalmente justificado, pues el montaje fue, sencillamente, espectacular. Se trata de una producción del Teatro Alla Scala de Milán, propiedad del Teatro Petruzzelli de Bari.
El escenario minimalista sirvió eficazmente a la trama. Un espacio troncocónico blanco, que se abría de par en par al fondo y permitía contemplar la sala de banquetes de Herodes, con comensales egipcios y romanos.
Los vestuarios, actuales, con indumentarias de fiesta y protocolo. La iluminación brilló en los instantes finales de la trama. La escenografía anduvo cargada de simbolismos. El ángel de la muerte, vendado y con alas negras, asociado aquí al Sammael de los textos rabínicos, jefe de los demonios (quizás, por eso, apareció quintuplicado, con cinco figurantes). El deseo lascivo de Herodes Antipas alrededor de Salomé fue representado con seis figurantes (entre ellos, el propio Tetrarca de Judea y Perea). A Salomé le acompañó una niña vestida idénticamente a ella, quien, cual sosías, representó su infancia, con el propósito de recrear el universo onírico freudiano (recordemos que, cuando se estrenó esta ópera, en el año 1905, el psicoanalista austriaco era ya célebre). La cabeza de Juan El Bautista subió al Cielo entre refulgentes rayos dorados, como si de un rompimiento de gloria se tratase. Cuando la cabeza del Bautista fue amputada, un hombre al fondo yaciendo en un charco de sangre recordó al patriota español fusilado por los franceses en el cuadro de Goya titulado “Los fusilamientos”.
Maravillosos los cantantes, en particular la heroína de la jornada: la soprano lírico-dramática Vida Mikneviciute, quien encarnó el papel estelar de Salomé.
Su poderosa voz, exclamativa, desgarradora, sobre todo en el parlamento final, la sitúan en la estela de las grandes sopranos dramáticas, como Kirsten Flagstad, Maria Callas, Birgit Nilsson o Hildegard Behrens. La cantante lituana nos deslumbró hasta el último instante. El tenor británico John Daszak anduvo a su altura, con su punto histriónico, declamatorio, ideal para el papel del Tetrarca. Magistral la mezzosoprano germana Mikaela Schuster, muy metida en su papel, un canto plagado de vigorosos recitados. Muy bueno el joven cantante norteamericano Christopher Sokolowski, quien ya se configura como un tenor dramático ideal para las óperas de Wagner y del propio Strauss. Con 69 años, la mezzosoprano Lioba Braun se atrevió a interpretar el papel del Paje de Herodías, ideado para contralto. Y salió airosa de su cometido, merced a las excelentes gamas graves de las que todavía disfruta.
FICHA TÉCNICA
Lugar y fecha: Palau de Les Arts Reina Sofía, sábado, 25 de abril, 19 horas.
Programa: “Salomé”, ópera (Drama Musical) en un acto con música y texto de Richard Strauss.
Reparto: John Daszak, tenor (Herodes); Michaela Schuster, mezzosoprano (Herodías); Vida Mikneviciute, soprano (Salomé); Nicholas Brownlee, barítono (Juan El Bautista); Christopher Sokolowski, tenor (Narraboth); Lioba Braun, contralto (Paje de Herodías).
Dirección de escena: Damiano Michieletto.
Escenografía: Paolo Fantin.
Vestuario: Carla Teti.
Iluminación: Alessandro Carletti.
Coreografía: Thomas Wilhelm.
Orquesta: Orquestra de la Comunitat Valenciana.
Dirección musical: James Gaffigan.











