Enrique Arias Vega: El Mundial del 2030
Recientemente finalizó el Mundial de Fútbol del 2026 y el que se celebrará dentro cuatro años ya es noticia. Y lo es, entre otras cosas no menores, por la conspiración para quitarle a España la final del acontecimiento deportivo en favor de Marruecos.
Hablamos de conspiración, pues no otra cosa son los tejemanejes del jefe de la FIFA, Gianni Infantino, con el rey alauí, Mohamed VI, y el activismo del lobby magrebí para ganar adeptos a la causa de una final en Casablanca.
El evento, a todas luces, debe celebrarse en Madrid, pues España no es sólo la inspiradora del torneo a tres, con Portugal, sino que como actual campeón del mundo merecería ese honor. Por eso se ha alzado voces en contra de las pretensiones marroquíes, desde la derecha por el desaire del país africano y desde la izquierda por su desprecio hacia los derechos humanos.
No es nueva la pretensión de Marruecos, pues su política consiste en humillar a España, tanto con el propiciamiento de una invasión a Ceuta, como en ningunear los éxitos deportivos de su rival. El país magrebí aspira, por otra parte, a convertirse en potencia hegemónica del norte de África, como lo prueba su política de alianzas con Estados Unidos e Israel y sus proyectos de grandes inversiones en obras públicas y tecnología y material militar.
Todo lo que suponga una debilitación de su vecino del norte es algo querido y bien visto por el régimen alauí, que cuenta ya con apoyos al otro lado del Atlántico para sus tesis anexionistas de Cauta y Melilla y que reduce día a día y con velocidad de crucero su retraso militar con respecto a España.






