Enrique Arias Vega: El Mundial de fútbol
El Mundial de fútbol es el acontecimiento deportivo más importante tras los Juegos Olímpicos, pero que más pasiones desata que ningún otro. Es, además, un evento global, pues 289 jugadores representan a algún país que no es el suyo de origen, con el caso extremo de Curaçao, donde sólo un jugador nació en la isla. Más globalización, pues, imposible.
El seguimiento del Mundial hace que los problemas internos de cada país pasen durante unos días a un segundo plano. Y no sólo en España, donde la corrupción no nos da un respiro. Ya lo previeron los romanos, con su política de pan y circo, para tener entretenidas a las masas y hacerlas olvidar los problemas del Estado.
Aun así, decimos, las pasiones que levanta el fútbol suelen acabar en algunos casos en acciones de violencia por uno u otro resultado, como se ha visto hace poco con la victoria del París-Saint Germain.
Vamos, pues, a estar entretenidos durante unas semanas, esperando que la sangre no llegue al río y podamos disfrutar de un buen espectáculo, pese a los calores y las distancias de uno a otro de los recintos deportivos.
Y tampoco tenemos que reprochar nada al paréntesis de las preocupaciones cotidianas porque bien está que por algunos instantes podamos olvidarnos de los problemas del día a día que, como decía, no son privativos de ningún país. Y en el caso de España, no digamos: la posibilidad de que vuelva del Mundial con el trofeo de campeón sería la contrapartida ideal de tanta zozobra y tanto malestar como se nos está haciendo vivir desde hace ya una buena temporada.












