Enrique Arias Vega: El Consejo de Ministros
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El Consejo de Ministros español está entre los más nutridos de toda Europa. Ello justificaría la disfunción del órgano, por la dificultad en poner de acuerdo a tanta gente. Pero hay más: al ser un Gobierno de coalición se hacen ostensibles las diferencias entre ambos socios y su enfrentamiento en temas clave, que van desde la política de defensa hasta la de vivienda.
Esto no conlleva sólo el enfrentamiento en el Congreso de los Diputados, sino que empieza a ser una constante en el propio órgano Ejecutivo. La obviedad y el conocimiento de las posturas de unos y de otros pone en cuestión, además, el juramento o promesa de los miembros del Gabinete de “guardar secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros”. Así que por mucho que Pedro Sánchez presuma de tener un Ejecutivo magnífico, éste deja mucho que desear.
O sea, que el Presidente del Gobierno no sólo carece ya de una mayoría parlamentaria que le permita aprobar las leyes, sino que en el propio Gabinete tiene instalada la oposición. Con ello se demuestra, una vez más, el aprieto en llegar hasta el final de la legislatura, por mucho que los ministros de Sumar se aferren a sus poltronas y no quieran dejar el poder ni a mordiscos, Lo más que proponen, en boca de la vicepresidenta Yolanda Díaz, es una remodelación “profunda” del Gobierno, es decir, grandes cambios en los ministerios del PSOE, pero que permanezcan inalterables los de su formación.
Esto se veía venir un día u otro por la heterogeneidad de la izquierda. No en balde, el español es el Ejecutivo más de izquierdas de la Unión Europea, con una formación, Sumar, ajena a las formas parlamentarias y opuesta a los planteamientos que supongan una acción moderada de la cosa pública.















