La Volta a Valencia ha disputado en Moncada su tradicional fin de fiesta, un circuito semiurbano al que los corredores deben dar nueve vueltas y que en principio parece propicio para los velocistas.

 

Sin embargo, había muchas ganas de batalla y las sorpresas empezaron bien pronto, aunque no impidieron que Benjamí Prades (Rías Baixas) pudiera ganar la Volta y que el sprinter David Martín (Eolo) se impusiera en el sprint final.

 

La etapa comenzó con un ataque de Xabier Isasa (Laboral Kutxa), cuarto clasificado en la general. Era la primera vuelta y todavía faltaba muchísima carrera. No obstante, Rías Baixas tuvo que hacer un buen esfuerzo inicial para neutralizar la fuga. El problema llegó justo a continuación: se marcharon 12 corredores y entre ellos se había filtrado Sergio Jiménez (Netllar), quien estaba a 24 segundos del maillot amarillo.

A partir de ahí, Rías Baixas comenzó un trabajo ordenado pero infructuoso. Es más, los escapados llegaron a tener un minuto y treinta segundos de ventaja sobre el equipo del líder, quien se veía impotente para frenar a la docena de fugados. Gomur durante muchos kilómetros y Lizarte con más intensidad pero en un tramo menor también se pusieron el mono de trabajo pero también fue insuficiente. La escapada seguía con un minuto y no había muchas fuerzas en el pelotón.

En el pelotón sonó la alarma general y el propio líder tomó el mando con fuertes relevos y con un Erik Martorell (MP Group) muy implicado puesto que también perdía el podio. Por delante, Eolo prefería no jugar la baza de sus dos hombres en fuga y también decidía que lo mejor era un sprint masivo. Y así ha sido. Los fugados fueron cazados a 2 kilómetros del final y Eolo logró la victoria con David Martín, quien ha batido a un Josué Gómez (Gsport) que estuvo todo el día en la fuga buena de la jornada.

En la línea de meta no ha faltado ninguno de los patrocinadores privados y públicos de una carrera que ha llegado a su undécima edición y que gracias al respaldo de Generalitat, Diputación, Ayuntamientos, Caixa Popular y demás empresas privadas aspira a seguir acumulando años y sirviendo de escaparate para las jóvenes promesas del campo amateur español.