El Institut Valencià de Cultura (IVC) ha culminado la rehabilitación del emblemático estanque exterior del Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC), una intervención que ha supuesto una inversión superior a 280.000 euros y que devuelve a este espacio su valor simbólico, arquitectónico y cultural.
Durante años, el estanque permaneció vallado y en un estado de conservación deficiente. Hoy, gracias a esta actuación, el edificio vuelve a mostrar la armonía que inspiró su diseño original, donde el agua actúa como un espejo que conecta el arte contemporáneo con la ciudad.
La secretaria autonómica de Cultura, Pilar Tébar, visitó el EACC para conocer el resultado de las obras, acompañada por autoridades locales y responsables culturales. Tébar subrayó que con esta intervención “se devuelve la dignidad al entorno del EACC, que durante ocho años estuvo degradado”, y destacó la importancia de cuidar no solo el contenido de los espacios culturales, sino también los edificios que los albergan.
Como parte del proyecto, se ha restaurado la escultura del artista Miquel Navarro, integrada en el propio estanque, que recupera ahora su aspecto original y su característico flujo de agua. Además, se han renovado las instalaciones de fontanería, iluminación, depuración y electricidad, junto con mejoras en el sistema de drenaje y en la impermeabilización del fondo del estanque.
El IVC ha querido con esta actuación preservar la esencia del diseño original del EACC, pero adaptándolo a las exigencias técnicas actuales.
La elevación del fondo del estanque y la instalación de nuevos cerramientos y canalizaciones garantizan una mejor eficiencia, seguridad y mantenimiento, evitando filtraciones hacia el aparcamiento subterráneo.
Pilar Tébar también recordó que esta obra se suma a otras intervenciones recientes de la Conselleria en el ámbito cultural, como la recuperación de la biblioteca del Museu de Belles Arts de Castelló y la rehabilitación del claustro y las salas expositivas.
Con esta intervención, el EACC no solo recupera un espacio físico, sino también su alma artística: un punto de encuentro entre la arquitectura, la cultura y la ciudadanía. El reflejo del agua vuelve a ser el reflejo del arte, y Castelló gana un entorno que respira belleza, historia y futuro.









