La Unió Llauradora alerta que el caqui sufrirá cada vez más destríos importantes que lastran el rendimiento de los productores si no se autorizan más productos fitosanitarios o materias activas para combatir plagas como el cotonet, la mosca blanca o los trips, que aumentan los costes de producción.
Reclaman autorizaciones excepcionales y reciprocidad con países terceros
A juicio de LA UNIÓ, es imprescindible que se faciliten autorizaciones excepcionales de materias activas que ayuden a gestionar las plagas y a reducir esos destríos. La organización recuerda que cada año hay menos herramientas para luchar contra ellas de forma eficaz, mientras que otros países competidores sí disponen de ellas.
Por ello, reclama ante las autoridades comunitarias un registro único de fitosanitarios entre los Estados miembro y que las autorizaciones excepcionales sean zonales cuando se trate de un mismo cultivo en la Unión Europea. Además, pide mayor agilidad para cultivos minoritarios como el caqui.
Lucha biológica como complemento, no como única solución
Ante la falta de fitosanitarios efectivos, LA UNIÓ exige una concesión ágil de permisos y fomentar la lucha biológica, pero sin que sea la única solución, apostando por un modelo combinado que garantice la viabilidad del cultivo.
Campaña normal tras dos años complicados
En este inicio de campaña se espera una cosecha normal y superior a las 300.000 toneladas, mejor que las dos últimas, especialmente la afectada por la dana. Las condiciones meteorológicas han sido favorables y las lluvias de primavera y septiembre han mejorado el calibre y la calidad de la fruta.
Costes al alza por plagas y tratamientos
El secretario general de LA UNIÓ, Carles Peris, advierte que el coste de explotación es cada vez más elevado por la presión de las plagas y la escasa disponibilidad de materias activas autorizadas.
“El manejo agronómico es complejo y obliga a realizar una inversión considerable en fauna útil dentro de la lucha biológica, que todavía no es del todo eficaz, y a combinarla con los pocos fitosanitarios disponibles, cada vez más caros”, señala.
Estrés hídrico y falta de cobertura en seguros
Las altas temperaturas prolongadas del verano han provocado estrés hídrico en el caqui, una adversidad no cubierta actualmente por los seguros agrarios, por lo que LA UNIÓ pedirá su inclusión. No obstante, las lluvias recientes han favorecido el tamaño de los frutos.
Petición de ayudas e investigación varietal
La organización agraria reclama que el caqui no quede fuera de las futuras ayudas de la PAC y pide una mayor inversión en investigación de nuevas variedades que permitan ampliar el calendario de recolección y suministro al mercado.
Caída de superficie cultivada
La superficie de caqui en la Comunitat Valenciana ha caído un 20 % en seis años, pasando de 18.500 a 14.000 hectáreas. Pese a ello, Peris se muestra optimista:
“El futuro del caqui depende de controlar las plagas y garantizar la rentabilidad. Es una fruta muy apreciada que puede crecer si reducimos pérdidas, diversificamos mercados y fomentamos el consumo”, afirma.
Subida de precios, pero sin compensar costes
Actualmente, el precio medio al productor ronda entre 0,50 y 0,65 €/kg, unos 15 a 20 céntimos más que el año pasado. “Con los costes de producción actuales, recibir menos de 60 céntimos no sería sostenible para el agricultor”, concluye Peris.











