El vicepresidente segundo para la Recuperación, Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, Vicente Martínez Mus, ha destacado la apuesta de la Generalitat por la genómica ambiental como instrumento para reforzar la protección de los entornos naturales. Esta tecnología permite analizar la huella genética presente en el agua, el aire y el suelo, aportando una visión más precisa del estado real de los ecosistemas y mejorando la capacidad para detectar riesgos ambientales.
Herramientas avanzadas para anticipar episodios de contaminación
Durante la segunda edición de la Jornada de Genómica Ambiental, Martínez Mus ha subrayado que esta disciplina abre la puerta a nuevas formas de evaluar el impacto de las actuaciones humanas sobre el entorno y de optimizar la planificación pública. La información que proporciona permite priorizar inversiones, identificar focos contaminantes con mayor exactitud y reforzar el cumplimiento de las directivas europeas en materia de agua y biodiversidad.
Un salto cualitativo respecto a los métodos tradicionales
El vicepresidente ha señalado que la incorporación progresiva de técnicas genómicas complementa los análisis convencionales al ofrecer una capacidad predictiva mayor. Según sus palabras, esta tecnología permite detectar causas donde antes solo se identificaban efectos, reduciendo los tiempos de respuesta ante episodios de contaminación y mejorando la eficacia de las políticas ambientales.
Aplicaciones reales: el caso de l’Albufera
Martínez Mus ha recordado que la genómica ambiental ya ha tenido un papel determinante en investigaciones recientes, como la del episodio que tiñó de rojo las aguas de l’Albufera. Gracias al análisis genético, se descartó la presencia de toxicidad y se pudo aclarar el origen del fenómeno, lo que reforzó la toma de decisiones en materia de conservación y seguimiento del lago.
Retos para consolidar esta disciplina en la Comunitat Valenciana
El vicepresidente ha señalado que el despliegue de estas técnicas requiere avanzar en la armonización de protocolos, la formación especializada del personal técnico, la consolidación de infraestructuras moleculares y la adaptación normativa. Asimismo, ha defendido la necesidad de fortalecer la coordinación con organismos estatales y europeos para garantizar que estos avances se traduzcan en herramientas de gestión prácticas, como sistemas de alerta temprana o indicadores ambientales más precisos.
Ciencia, territorio y economía del conocimiento
Martínez Mus ha afirmado que la integración de estas tecnologías no solo protege la biodiversidad y mejora la gestión del agua, sino que también impulsa la economía del conocimiento y el desarrollo de infraestructuras verdes. La Generalitat, ha señalado, continuará apoyando la investigación y la transferencia científica que permita tomar decisiones más eficaces y responsables para proteger el territorio.












