Una de cada cuatro personas de 60 años o más se siente sola incluso cuando está acompañada. Además, el 54% querría relacionarse más con otras personas y el 34% echa en falta tener más personas con las que hablar. Son algunos de los principales resultados de la segunda edición del Informe Desoledad 2026, presentado por Fundación Verisure, que analiza los factores relacionados con la soledad no deseada y las posibilidades de prevenirla.
El estudio pone el foco en la importancia de mantener vínculos significativos, contar con una red de apoyo y desarrollar actividades que aporten sentido a la vida cotidiana. Frente a un análisis centrado exclusivamente en la situación de las personas mayores, esta edición profundiza en las circunstancias que pueden aumentar su vulnerabilidad y en las oportunidades de intervención preventiva.
El 42% de los mayores presenta una vulnerabilidad moderada
El Informe Desoledad 2026 identifica tres niveles de vulnerabilidad frente a la soledad no deseada entre las personas consultadas. La mitad de la muestra, un 50%, se encuentra en un nivel de riesgo bajo; el 42% presenta una vulnerabilidad moderada y el 8% restante se sitúa en un nivel alto.
El grupo intermedio adquiere especial relevancia para la prevención, ya que permite prestar atención a las necesidades de acompañamiento antes de que las dificultades se agraven.
El informe señala la importancia de preservar los vínculos personales, la autonomía, los intereses propios y las oportunidades de participación social. Estos factores forman parte de un conjunto de dimensiones personales, emocionales, económicas y relacionales que pueden influir en la vulnerabilidad ante la soledad no deseada.
La red de apoyo marca diferencias en la vulnerabilidad
La disponibilidad de personas de confianza constituye una de las diferencias más destacadas entre los grupos analizados. Según el estudio, el 69% de las personas con un riesgo bajo considera que dispone de suficientes personas a las que recurrir, frente al 39% de quienes presentan un riesgo alto.
En este último grupo, seis de cada diez personas cuentan con pocos apoyos o carecen de ellos.
Los resultados ponen de relieve la importancia de las redes de apoyo en la vida de las personas mayores, especialmente cuando necesitan compartir preocupaciones, mantener relaciones sociales o encontrar ayuda ante situaciones cotidianas.
La investigación también identifica diferencias en la relación con las actividades personales. El 58% de las personas con menor riesgo afirma realizar actividades que considera significativas, frente al 23% de quienes presentan un riesgo alto.
No obstante, Fundación Verisure precisa que estos datos muestran asociaciones entre las variables analizadas y no permiten concluir que realizar actividades significativas reduzca por sí solo la vulnerabilidad frente a la soledad.
El propósito vital, más allá de mantenerse ocupado
La segunda edición del Informe Desoledad profundiza en el concepto de propósito vital, entendido como aquello que cada persona desea vivir, conservar, descubrir o compartir porque tiene un significado especial para ella.
De acuerdo con los resultados, el 57% de las personas consultadas considera que realizar actividades que le motivan influye positivamente en su bienestar. Asimismo, el 47% afirma participar en actividades que considera significativas.
Sin embargo, solo el 32% asegura plenamente que participa en actividades que le hacen sentir parte de algo. Esta diferencia apunta a que mantenerse activo no siempre implica sentirse integrado o formar parte de una comunidad.
El informe destaca así la importancia de tener en cuenta los intereses personales y el significado que cada individuo atribuye a sus actividades, además de las oportunidades de participación que encuentra en su entorno.
Fundación Verisure impulsa un programa piloto de acompañamiento
Junto con la investigación cuantitativa, Fundación Verisure ha desarrollado durante 2026 un programa piloto de acompañamiento con propósito. La iniciativa busca trasladar los aprendizajes del informe a experiencias reales y explorar cómo pueden incorporarse los intereses personales, la continuidad de los encuentros y la calidad de los vínculos a nuevas fórmulas de acompañamiento.
Teresa Cabezón, responsable de Fundación Verisure, ha destacado la necesidad de avanzar desde el análisis de la soledad no deseada hacia actuaciones concretas.
«Tenemos que escuchar, aprender y actuar», ha señalado Cabezón al explicar el compromiso de la fundación con la comprensión de las necesidades de las personas mayores y la búsqueda de respuestas ante este problema.
La iniciativa se enmarca en una estrategia que pretende identificar oportunidades para fortalecer las relaciones personales y desarrollar formas de acompañamiento adaptadas a las circunstancias de cada persona.
La prevención, clave para mantener los vínculos y la autonomía
Con la segunda edición del Informe Desoledad, Fundación Verisure busca profundizar en las condiciones que pueden favorecer el bienestar de las personas mayores y ayudar a prevenir la soledad no deseada.
Los resultados ponen de manifiesto que sentirse acompañado no depende únicamente de compartir espacio con otras personas. La posibilidad de mantener conversaciones, disponer de apoyos suficientes, participar en actividades con sentido y sentirse parte de algo también aparece vinculada a las experiencias recogidas en el estudio.
La fundación plantea así la necesidad de seguir avanzando hacia modelos de acompañamiento que tengan en cuenta las preferencias individuales y permitan conservar los vínculos, la autonomía y los proyectos personales a lo largo de las distintas etapas de la vida.









