Hoy no podremos celebrar como quisiéramos el tradicional acto institucional del 9 de Octubre en el Palau de la Generalitat Valenciana, desde donde hacemos pública esta declaración institucional.
Ante las previsiones meteorológicas, y para evitar los desplazamientos de la gran cantidad de galardonados de este año, nos hemos visto obligados a posponerlo.
La misma prudencia que justifica esta decisión es la que pido a todos mientras dure este episodio, en el que es necesario estar atentos a cómo evoluciona la situación a través de los canales oficiales y de los medios de comunicación.
El sentido del 9 de Octubre y el homenaje al Himno
Ya antes de la alerta meteorológica, todos contemplábamos este 9 de Octubre de una manera muy diferente.
Este 9 de Octubre no tiene nada que ver con el del año pasado. Y, al mismo tiempo, tiene todo que ver con lo que este día significa para los alicantinos, castellonenses y valencianos.
Escucharemos al final de esta intervención nuestro himno, que este año cumple 100 años desde su aprobación como Himno Regional Valenciano por los ayuntamientos de Alicante, Castellón y Valencia.
Y cantaremos su letra que termina con “vixca, vixca, vixca”, tres llamadas a la vida.
Un Himno que, al contrario que otros, no surgió de un conflicto, sino del orgullo de un pueblo que quiso mostrar al mundo su arte, su ciencia y su progreso en la Exposición de 1909, y que en 1925 fue aprobado como Himno Regional Valenciano.
Recuerdo a las víctimas de las riadas y homenaje a la solidaridad
Notas y palabras que nos han acompañado en los momentos más dulces y que nos han inspirado en los más amargos, como los que vivimos hace ahora un año, cuando la peor catástrofe natural de la historia reciente de España se abatió sobre nosotros.
Por eso, hoy también rendimos el merecido homenaje y emocionado recuerdo a las víctimas, a los afectados y damnificados por las riadas del año pasado; y este acto es en su conjunto el cálido mensaje de afecto y solidaridad de todo un pueblo y sus instituciones, que trabajan juntos para que vuelva la vida tal como entendemos que debe vivirse, como queremos vivirla y como merecemos vivirla.
Tres veces viva. ¡Viva, viva, viva!
La recuperación tras la catástrofe
La magnitud de la tragedia que padecimos hace casi un año no tiene precedentes. Tampoco la respuesta solidaria que recibimos.
Sería imposible siquiera enumerar todas las acciones y muestras de valentía, solidaridad y cariño que los valencianos recibimos de toda España en aquellos días de desesperación.
Por ello, con la Alta Distinción de la Generalitat que otorgamos a las comunidades autónomas y las distinciones especiales a la solidaridad de colectivos, empresas, profesionales y asociaciones –cuya solemne entrega queda pendiente por prudencia– honraremos y agradeceremos toda la ayuda recibida en nuestras horas más oscuras.
Aquel ejemplo abrió un camino de esfuerzo, empatía y unidad que es el que nos sigue convocando a todos todavía hoy.
Ahora estamos inmersos en la Recuperación: un reto de proporciones colosales que ha llevado a la Generalitat a estirar al máximo las costuras de sus recursos, competencias y capacidades para dar respuesta a una catástrofe para la que –insisto en ello– no contábamos con precedentes.
Esfuerzo institucional y compromiso con las víctimas
Con recursos propios se está llevando a cabo un esfuerzo sin precedentes, centrado en las víctimas, en sus familias, en los afectados y damnificados, en los trabajadores autónomos y en las empresas que sufrieron las riadas.
Y todo ello sin olvidar, por supuesto, las labores de reconstrucción de infraestructuras esenciales como el metro, carreteras, puentes, depuradoras, centros de salud, colegios o institutos.
Y a pesar de que las capacidades y competencias de la Generalitat ya están forzadas hasta el límite, vamos a seguir trabajando para que la Recuperación –que ya está en marcha– ni se ralentice ni se detenga.
Y también para que los planes que estamos diseñando nos permitan evitar, o si no es posible, mitigar los efectos de futuras catástrofes mediante la prevención y la mejora de la respuesta a las emergencias.
El valor del autogobierno y la identidad valenciana
El 9 de Octubre no es una efeméride más en el calendario ni un fósil. Es una realidad viva.
Una realidad que consagra una identidad que no se ha forjado buscando la confrontación con otros, sino con la colaboración de todos y con todos.
Una identidad que nunca necesitó del conflicto para construirse ni del agravio para definirse, y que tiene en su Estatuto de Autonomía y en su Senyera la máxima expresión institucional, jurídica y política del autogobierno.
Orgullo del pasado y mirada al futuro
Nuestro autogobierno articula nuestra identidad, bebe de un pasado del que nos sentimos orgullosos. Un orgullo que vivirá un hito muy especial en 2026, cuando impulsaremos el Año Jaume I para conmemorar juntos el 750 aniversario de su muerte.
Porque estamos orgullosos de todo ese pasado, porque sabemos que también es guía de este presente que nos pertenece y nos acoge a todos para soñar con el futuro que merecemos.
Defensa de la lengua, los símbolos y las instituciones valencianas
Una identidad que no tiene por qué pedir permiso para mantenerse y desarrollarse; que tiene símbolos que nos unen y que no deben subordinarse a nadie, patrimonios como la lengua valenciana que no necesita añadidos, comillas, barras ni guiones porque tiene su identidad propia, forjada por siglos de amor del pueblo que la habla y un Estatuto de Autonomía que la define.
Porque nuestras instituciones –como nuestras señas de identidad– no tienen otro propietario que el pueblo valenciano y es precisamente eso, además de su potencia histórica, simbólica y política, lo que las convierte en una referencia permanente de funcionamiento, seguridad y estabilidad para las tres provincias.
Compromiso con la estabilidad, la eficacia y la libertad
Todos los que viven y hacen vivir este proyecto colectivo en Alicante, Valencia y Castellón no somos simples beneficiarios de quienes tanto lucharon por tener instituciones de autogobierno en el pasado, somos custodios de quienes deberán disfrutarlas en el futuro.
La Comunitat Valenciana, a pesar del golpe sin precedentes que hemos soportado, merece ese esfuerzo para seguir avanzando y consolidar una administración autonómica que ofrezca estabilidad, eficacia y libertad.
Estabilidad fiscal, eficacia administrativa y libertad para los emprendedores que propician las condiciones para atraer inversión productiva y crear empleo.
Nunca, en las últimas décadas, ha habido un mayor nivel de inversión ni tanta gente trabajando en la Comunitat Valenciana. Nunca ha habido tantos autónomos, ni se han reducido tanto las tasas de desempleo, especialmente la femenina y la juvenil.
Reivindicación de un sistema de financiación justo
Estabilidad institucional, eficacia en las políticas públicas y libertad para las familias para decidir cómo educar a sus hijos, para reducir las listas de espera sanitarias y de dependencia, para impulsar infraestructuras estratégicas, proteger nuestro patrimonio natural e histórico y fomentar la ciencia, la cultura y el deporte.
Estabilidad que necesita la Recuperación, que sigue siendo el reto más importante de la Generalitat, sin olvidar la prestación de servicios públicos de excelencia en Educación, Sanidad y Dependencia.
En este sentido, que los más de cinco millones de habitantes de las provincias de Alicante, Castellón y Valencia tengan a su disposición los servicios públicos que merecen no tiene precio, pero sí tiene coste.
Un coste que, por ahora, la Generalitat no puede asumir sin recurrir al endeudamiento.
Por eso no desistiré en reclamar un sistema de financiación autonómico justo, sin privilegios de unos sobre otros y acordado entre todos.
Y mientras se alcanza ese acuerdo, la Comunitat Valenciana necesita el fondo transitorio de nivelación que no reclama solo el President de la Generalitat, sino toda la sociedad civil.
Orgullo de ser una tierra plural, abierta y solidaria
Somos una tierra plural, abierta, mediterránea; un pueblo que escucha y que decide, que impulsa y que propone, que acoge y que exige. Una tierra orgullosa de lo que es y de lo que puede llegar a ser, compartiendo su destino con el resto de España y de Europa.
Una tierra que tiene el compromiso de cuidar de los más vulnerables, de ensanchar los márgenes de nuestra libertad como padres y madres, como trabajadores o empresarios, como estudiantes o profesores, como sanitarios o pacientes.
Una tierra de gente que madruga, paga sus impuestos, respeta las normas y no pide más que un trato justo; de quienes nacieron aquí y de quienes nos eligieron para vivir porque aquí encontraron un lugar para ser como querían ser.
Para esa gente, nuestra gente, es el 9 de Octubre. Para todos son los tres “vivas” –los tres “vixca”– con los que, juntos, cantamos nuestro himno.
Juntos.
Muchas gracias.
Moltes gràcies.











