La vivienda pública será uno de los ejes de las alegaciones que la Federació d’Associacions Veïnals de València (FAAVV) y asociaciones vecinales como las de Grau-Port y Natzaret preparan contra el PAI del Grao.
Las entidades consideran que el modelo urbanístico planteado no debe orientarse al rendimiento económico inmobiliario ni a la saturación del espacio. Entre sus principales críticas figura la densidad residencial prevista para el sector, que aseguran que duplica la contemplada en desarrollos como el PAI de Benimaclet.
Los vecinos advierten de que la actual crisis habitacional exige aprovechar esta actuación para crear un parque público de vivienda de mayor dimensión.
La propuesta para elevar la vivienda pública hasta el 60%
Una de las principales reivindicaciones del movimiento vecinal es modificar la política de vivienda prevista para el sector.
Las asociaciones reclaman aumentar del 15% actual al 50% la reserva de Vivienda de Protección Pública (VPP) sobre la edificabilidad residencial. Según defienden, si se computan también las parcelas dotacionales municipales se alcanzaría un 60% real de vivienda pública y social.
Las entidades sostienen que la crisis del acceso a la vivienda no se resolverá con más residencial libre, sino mediante un parque público permanente destinado a rentas medias y bajas que contribuya a contener el precio de los alquileres.
Comparación con Benimaclet y reducción de la edificabilidad
Las asociaciones vecinales también exigen una rebaja significativa de la edificabilidad bruta prevista en el proyecto.
Según los datos aportados, el PAI de Benimaclet contempla una densidad de 52 viviendas por hectárea y un Índice de Edificabilidad Bruta (IEB) de 0,6 m²t/m²s. En cambio, el PAI del Grao alcanzaría las 90 viviendas por hectárea, cifra que se elevaría a 102 si se incorporan las zonas dotacionales, con un IEB de 1,20 m²t/m²s.
Los colectivos consideran que esta situación duplica la densidad de Benimaclet y supera el límite de 75 viviendas por hectárea fijado para este sector por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1988.
Un modelo urbano frente a la masificación
Las organizaciones vecinales defienden que la fachada marítima de Valencia requiere un modelo urbano más abierto, sostenible y con mayores espacios libres frente al mar.
Por ello, las alegaciones persiguen rebajar los parámetros de edificabilidad del PAI del Grao para equipararlos, como máximo, a los ya aprobados en Benimaclet. Según sostienen, aplicar esta limitación principalmente al sector terciario permitiría reducir la presión urbanística sin perjudicar la creación de viviendas.
Además, recuerdan que la propuesta de destinar el 50% del suelo residencial a vivienda protegida ya formó parte del proyecto del arquitecto Jean Nouvel, ganador del Concurso Internacional de Ideas para este mismo PAI en 2007.
Para la FAAVV y las asociaciones vecinales, el desarrollo futuro de la ciudad debe dejar atrás la especulación y la saturación del espacio, priorizando el derecho a la vivienda frente a los intereses del mercado inmobiliario libre.










