Valencia ha endurecido en los últimos tiempos las restricciones a festivales y eventos musicales con el objetivo de garantizar el descanso de los vecinos, incluso llegando a cancelar el Festival de Les Arts 2026 por superar los límites acústicos permitidos. Sin embargo, quienes viven junto al Parque del Oeste denuncian que cada fin de semana se repite una situación que, a pequeña escala, genera un impacto similar al de un festival al aire libre.
El punto de encuentro es la zona de mesas de pícnic situada bajo el avión del parque, junto al cruce de las calles Enguera y Chiva. Según relatan los residentes, los fines de semana comienzan desde primera hora de la mañana con la reserva de las mesas mediante manteles, bolsas o carteles improvisados.
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A medida que avanza el día llegan los grupos.
En ocasiones se trata de celebraciones con decenas de asistentes; otras veces son reuniones más reducidas en las que se vende comida y bebida. Algo que no sería un problema, si no fuera por los altavoces con reggaetón a todo volumen que sistemáticamente acompañan estas celebraciones.
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Los vecinos aseguran que la actividad se prolonga habitualmente desde la hora de comer hasta el cierre del parque, superadas las nueve de la noche.
«Sabemos que cuando vemos las mesas reservadas tendremos que marcharnos de casa si queremos descansar», explican algunos residentes, que afirman verse obligados a abandonar temporalmente sus viviendas para evitar el ruido.
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Ante esta situación, las llamadas a la Policía Local son frecuentes. Los afectados aseguran que muchos prefieren recurrir a los agentes antes que dirigirse directamente a los participantes de las reuniones, ya que afirman haber recibido insultos, burlas e incluso amenazas cuando han intentado pedir una reducción del volumen.
Cuando una patrulla se digna a acudir al lugar, los agentes suelen requerir que se reduzca o se retire la música en aplicación de la ordenanza municipal de contaminación acústica. Sin embargo, según los vecinos, la medida tiene un efecto limitado y en numerosas ocasiones el volumen vuelve a aumentar una vez finaliza la intervención policial, sin que los agentes vuelvan a acudir y multen a los infractores.
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Los residentes consideran que el conflicto podría resolverse desde el Ajuntament de Valéncia mediante medidas de gestión relativamente sencillas.
Entre las propuestas planteadas figura la desaparición de las mesas y la plantación de árboles en el espacio que quede vacío, o el traslado de las mesas de pícnic a zonas interiores del parque, más alejadas de las viviendas, como los espacios próximos a las instalaciones deportivas, donde las reuniones podrían celebrarse con menor impacto sobre el entorno residencial.
Asimismo, reclaman una aplicación más efectiva de las sanciones previstas en la normativa municipal contra la contaminación acústica, con el objetivo de disuadir aquellas conductas que generan molestias reiteradas y evitar que una situación que se repite cada fin de semana continúe deteriorando la convivencia vecinal.
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