El Pleno del Ayuntamiento de Valencia ha aprobado la transformación urbanística de 268.142 metros cuadrados de Benimaclet, situados entre el barrio actual y la Ronda Norte. El planeamiento prevé la construcción de 1.345 viviendas, 403 de ellas de protección pública, y la habilitación de 70.000 metros cuadrados de zonas verdes. Además, reserva unos 32.000 metros cuadrados de suelo dotacional público para usos educativos, deportivos y de servicios, así como cerca de 20.000 metros cuadrados destinados a alojar unas 300 viviendas de alquiler asequible para menores de 45 años.
La aprobación del Programa de Actuación Integrada (PAI) ha contado con el respaldo del equipo de gobierno y el voto en contra de los grupos de la oposición. Antes de la votación, representantes de distintas entidades vecinales y sociales han cuestionado el planeamiento por considerar que no responde a las necesidades del barrio, han denunciado el predominio de los intereses inmobiliarios y han reclamado diálogo, así como una mayor protección de la huerta, el patrimonio y la vida comunitaria.
Las entidades vecinales cuestionan el proyecto
La Asociación de Vecinos y Vecinas de La Torre ha cedido su turno de palabra a la plataforma Acudim Benimaclet. En nombre de esta entidad, Adrià Solbes ha expresado sus dudas sobre un planeamiento que, a su juicio, no responde a las necesidades dotacionales del barrio.
Por su parte, Ignacio Calatayut, portavoz de la agrupación Soc el que menge y del Centre Social Terra, ha reclamado «justicia social para un pueblo que se resiste a dejar de serlo y de la huerta que alimenta, que se va a sacrificar con una operación inmobiliaria disfrazada de progreso». «Benimaclet no está en venta», ha recordado.
En representación del club de fútbol Sporting Benimaclet, Ignacio Carratalá ha mostrado su «incertidumbre ante el futuro de un barrio que se quiere construir sin escuchar a su gente», así como ante la situación de una institución deportiva que agrupa a numerosas familias y lleva 35 años haciendo barrio.
Enric Sánchez, de la Asociación de Vecinos y Vecinas de Benimaclet, ha recordado el trabajo de la entidad para conseguir «un barrio para todos», con propuestas como el mantenimiento de los huertos urbanos. Asimismo, ha lamentado que el resultado final beneficie únicamente, a su juicio, a los intereses inmobiliarios.
También ha intervenido José Muñoz Serrano, en representación de la Associació de Veïnes i Veïns de Campanar, para apoyar a las entidades vecinales afectadas por el nuevo planeamiento. «Solicitamos que el gobierno municipal se siente a trabajar y negociar con la gente de Benimaclet», ha afirmado.
Por parte de la Asociación de Festers del Crist de Benimaclet, Adrián Ramón ha defendido que «los vecinos y vecinas son los que viven y sienten, y los que, consecuentemente, saben qué proyecto quieren que salga adelante», aunque también ha reivindicado el progreso de la ciudad.
Javier Navalón, de la Associació per l’Horta, ha defendido el patrimonio cultural de las alquerías históricas y de los campos de Benimaclet, además del papel de este espacio verde en la lucha contra el cambio climático. A su vez, Ana Isabel Martínez, portavoz de la Asociación la Sucursal Juvenil, ha reclamado al gobierno municipal que deje de expulsar a las personas de sus barrios y ha sostenido que «el PAI de Benimaclet no escucha al barrio».
PSPV y Compromís votan en contra
Tras el turno de participación ciudadana, los representantes de los grupos políticos municipales han expuesto sus posiciones. El portavoz socialista, Borja Sanjuan, ha asegurado que el planeamiento urbanístico «no va a resolver el problema de la vivienda en València» y ha cuestionado a qué tipo de familias irán destinadas las 1.345 viviendas anunciadas. El edil ha criticado la posibilidad de que se creen «recintos privados, con piscina, que no hacen barrio».
Sanjuan también ha lamentado el modelo urbanístico que, según ha señalado, defiende el gobierno municipal, al considerar que no apuesta por viviendas asequibles para las familias de la ciudad. En este sentido, ha afirmado que el PAI garantiza «el mínimo de vivienda pública y el máximo de vivienda privada, abierta a la especulación».
La portavoz de Compromís, Papi Robles, ha defendido que Benimaclet lleva más de 20 años demostrando que la acción comunitaria permite transformar el entorno y ha considerado que el Ayuntamiento ha perdido la oportunidad de demostrar que el urbanismo puede contribuir a hacer barrio.
Robles ha justificado el voto en contra de su grupo porque, en su opinión, el proyecto contempla viviendas destinadas a personas que no viven en la ciudad. Además, ha criticado la falta de diálogo durante la negociación y ha señalado que no se ha tenido en cuenta una transición amable entre la ciudad y la huerta.
El gobierno municipal defiende la ordenación urbanística
El concejal de Urbanismo, Juan Giner, ha defendido el trabajo realizado para aprobar el planeamiento y ha presentado el proyecto como un ejemplo del modelo de ciudad que impulsa el gobierno municipal. Según ha afirmado, la actuación permitirá incrementar la oferta de vivienda y establecer una ordenación amable entre la ciudad consolidada y el paisaje agrícola.
Giner ha destacado que el proyecto contempla nuevos espacios de convivencia, mejores conexiones peatonales y suelo dotacional y educativo garantizado. También ha señalado que el planeamiento incorpora propuestas vecinales, como los huertos urbanos y la prolongación peatonal de la avenida Valladolid.
«Gestionar es asumir la responsabilidad de avanzar, de resolver dificultades y dar pasos decisivos para contar con más viviendas, nuevos espacios públicos para la ciudadanía», ha concluido el concejal, que ha calificado la aprobación como «un día positivo para Benimaclet y para València».









