El Instituto Universitario Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial (VRAIN) de la Universitat Politècnica de València (UPV) ha multiplicado por cuatro su financiación en los últimos cinco años, pasando de 1,1 millones de euros en 2020 a 4,4 millones en 2025. El crecimiento también se refleja en el aumento de los ingresos por transferencia tecnológica, la ampliación de su equipo y el traslado a una nueva sede adaptada a sus necesidades.
Crecimiento sostenido de la financiación
El Instituto Universitario Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial (VRAIN) de la Universitat Politècnica de València ha multiplicado por cuatro su financiación en los últimos cinco años hasta alcanzar los 4,4 millones de euros. En el periodo 2020-2025, VRAIN ha pasado de los 1,1 millones de euros de financiación en 2020 a los 4,4 millones en 2025.
De los 4,4 millones de euros de financiación en 2025, el 32 % corresponde a la administración central, el 28 % a la administración autonómica, el 19 % a la administración europea, el 5 % a universidades y centros de investigación, y el 14 % a empresas. Es precisamente en esta área donde el instituto ha experimentado uno de los mayores incrementos, del 9 % de 2024 al 14 % de 2025.
El crecimiento de VRAIN de la UPV también se ha visto reflejado en la evolución de sus ingresos en transferencia de tecnología, de los 300.000 euros de 2020 a 1,5 millones de euros en 2025. Y ha repercutido en su equipo, que está conformado en la actualidad por 219 personas entre investigadores/as, personal de administración, ayudantes de doctorado o becas de colaboración.
Nueva sede para responder al crecimiento
Este hecho ha dado lugar, recientemente, al traslado de ubicación del instituto del Departamento de Sistemas Informáticos y Computación (DSIC) al UPV Espai Malvarrosa, en la avenida Tarongers número 33 de València. El objetivo de esta nueva ubicación es disponer de espacios más amplios y adaptados a las nuevas necesidades de trabajo y colaboración, así como dar respuesta al crecimiento de VRAIN.
Estas cifras han sido presentadas por la secretaria de VRAIN de la UPV, M.ª José Ramírez, en la V Jornada de VRAIN de la UPV, celebrada en el salón de actos de la ETSINF. En ella, ha subrayado que el instituto “ha consolidado su crecimiento con la puesta en marcha de su nueva sede y una comunidad formada por 219 miembros, más de un 15 % superior a la de 2025, lo que refleja su apuesta por la investigación, la transferencia tecnológica y la formación de investigadores y profesionales altamente cualificados. Recientemente ha registrado cuatro nuevos softwares, tiene una patente en tramitación y una spin-off en proceso de creación”.
Nuevas iniciativas y divulgación en 2026
Durante su intervención, María José Ramírez ha destacado cómo “la financiación mantiene una evolución positiva, impulsada por el incremento de los contratos con empresas, sin perder la fortaleza de los proyectos competitivos autonómicos, nacionales y europeos”.
Además, el instituto ha reforzado su proyección científica y social mediante su participación en asociaciones científicas y profesionales, así como en comités editoriales en conferencias y revistas de referencia. También ha impulsado nuevas iniciativas de divulgación como los Coffee-VRAIN y los ciclos de conferencias organizados junto a la Ciutat de les Arts i les Ciències para acercar la inteligencia artificial a la sociedad.
Reflexión sobre los riesgos de la inteligencia artificial
La V Jornada de VRAIN ha contado en su apertura con la participación de la vicerrectora de Investigación de la UPV, Belén Picó, y el subdirector de VRAIN, José M. Sempere.
El encuentro incluyó la conferencia invitada del filósofo y epistemólogo Antonio Diéguez, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Málaga, bajo el título “La IA como riesgo existencial o la política del Apocalipsis”. Durante su intervención analizó el concepto de riesgo existencial y su creciente presencia en los debates sobre el futuro de la humanidad.
Diéguez explicó que esta noción puede contribuir a tomar conciencia de los riesgos asociados a las nuevas tecnologías si no se adoptan medidas adecuadas, aunque advirtió de la necesidad de desvincularla de determinadas connotaciones procedentes de corrientes transhumanistas y largoplacistas.
Investigación aplicada desde las cátedras
La jornada sirvió también para dar a conocer diversos trabajos desarrollados en el seno de las cátedras vinculadas a VRAIN, entre ellas la Cátedra de Ciberseguridad INCIBE-UPV y la Cátedra ENIA-UPV en IA para el desarrollo sostenible.
El investigador Arturo Hernández abordó el uso de funciones hash en protocolos criptográficos y la necesidad de garantizar determinadas propiedades de seguridad para su aplicación. Por su parte, Raúl López presentó la herramienta DM-Check para el análisis de sistemas concurrentes complejos.
Desde la Cátedra ENIA-UPV, Lucas Descalzo y Ander Bodegas mostraron un proyecto de segmentación e individualización de cultivos mediante imágenes multiespectrales captadas por drones y técnicas de deep learning. Además, Christian Calderón presentó una arquitectura de gemelo digital orientada a optimizar estrategias de redistribución en sistemas de micromovilidad compartida.
Proyectos de IA, educación y ciberseguridad
Los distintos grupos de investigación de VRAIN también participaron en la jornada. Desde el grupo GTI-IA, Ana Mandingorra presentó una investigación sobre cómo los grandes modelos de lenguaje pueden verse afectados por sesgos cognitivos y cómo hacer explícitos estos sesgos mejora la calidad de sus respuestas.
En representación del grupo VertexLit, Carlos Aliaga explicó el proyecto ReflectIA, una iniciativa que utiliza inteligencia artificial para ayudar al alumnado a revisar diseños y recibir retroalimentación constructiva, favoreciendo experiencias educativas más personalizadas e inclusivas.
Para cerrar la jornada, Enrique Gallifa, del grupo ELP, destacó diferentes colaboraciones con empresas tecnológicas especializadas en ciberseguridad donde se han aplicado soluciones basadas en inteligencia artificial. Por su parte, José M. Sempere presentó un modelo fundacional basado en plásmidos, una nueva propuesta de computación natural inspirada en la computación con membranas y sus posibles aplicaciones futuras.









