Acabamos de conocer el informe de Naciones Unidas sobre “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” (SOFI2026) que señala que son 645 millones las personas que pasan hambre en el mundo. En principio, el dato resulta alentador si tenemos en cuenta que, al nivel mundial, el hambre se ha reducido por tercer año consecutivo.
“En Manos Unidas celebramos el descenso paulatino de la cifra del hambre, aunque el dato de 645 millones de personas hambrientas en pleno siglo XXI no es una noticia para lanzar las campanas al vuelo. Los esperados avances en la lucha contra el hambre deben consolidarse para que lleguen a todos los rincones del mundo”, asegura Cecilia Pilar, presidenta de la entidad.
Como indica el informe, las mejoras siguen siendo muy frágiles y, sobre todo, muy desigualmente repartidas entre las distintas regiones del mundo. Los principales avances en la reducción de la cifra del hambre se han registrado en Asia, América Latina y el Caribe, mientras que, aunque África logró reducir el hambre por primera vez en más de una década, el continente continúa siendo el más afectado con unos 309 millones de personas en esta situación, en un contexto marcado además por la disminución de la ayuda oficial al desarrollo en un 26,3 % en 2025.
África continúa siendo la región más afectada por la inseguridad alimentaria
“De continuar esta tendencia, alcanzar el objetivo de Hambre Cero para 2030 será solo un espejismo para más de 500 millones de personas. Y, una vez más, y a pesar de sus inmensas riquezas naturales —o quizá por ello—, la población de África será la más perjudicada”, denuncia Pilar.
La presidenta de Manos Unidas hace alusión, también, a la amenaza del hambre en países en conflicto como Sudán, Sudán del Sur, Etiopía, Somalia o Yemen y de regiones como la castigada Franja de Gaza. Además, señala, “tampoco debemos olvidarnos de Kenia, o de países como Malaui o Madagascar, afectados por graves inundaciones y sequías que, cada año, dejan a millones de personas al borde de la emergencia alimentaria”.
Pese a los avances que invitan a un moderado optimismo, este informe es un duro recordatorio de que nuestro mundo está todavía lejos de resolver el problema de la inseguridad alimentaria que afecta todavía a unos 2.100 millones de personas.
Tampoco ha encontrado una respuesta adecuada a los cerca de 2.690 millones de personas que no pueden permitirse una dieta saludable, con la población infantil —menores de dos años— y las mujeres como sectores más afectados por estas carencias.
Mujeres y niños, los colectivos más vulnerables
Para Manos Unidas es un gran acierto que el informe, además de las guerras y del cambio climático, denuncie abiertamente que también los sistemas alimentarios mundiales están fallando a millones de niños, niñas, mujeres y familias.
El retraso del crecimiento y el sobrepeso entre menores de cinco años, el bajo peso al nacer y la lactancia materna solo están mejorando a un ritmo inadecuado y de forma marginal; mientras que la anemia en las mujeres de entre 15 y 49 años está empeorando.
“El informe SOFI señala que los avances logrados en la lucha contra el hambre deben protegerse mediante el fortalecimiento de los sistemas agroalimentarios. Y ese es uno de los principales objetivos de los proyectos de Manos Unidas”, informa Cecilia Pilar.
La apuesta por sistemas alimentarios sostenibles
Los proyectos agroalimentarios sostenibles de Manos Unidas trabajan para garantizar el derecho a la alimentación desde un enfoque basado en la soberanía alimentaria, la adaptación al cambio climático y la equidad de género.
“A través de la agroecología, la gestión eficiente del agua, la protección de semillas locales y el fortalecimiento de las capacidades de pequeños agricultores, estas iniciativas buscan mejorar la resiliencia de las comunidades más vulnerables y promover sistemas alimentarios más sostenibles y justos”, explica la presidenta de Manos Unidas.
Esta es la misión de Manos Unidas desde hace casi 70 años y lo seguirá siendo mientras existan personas, familias y comunidades que luchen por salir adelante.









