La temporada 2026-27 no será una sin más para el Valencia CF. El club ha confirmado que será la última que dispute en el Camp de Mestalla antes del traslado al nuevo estadio, de modo que cada encuentro en la avenida de Suecia adquiere una dimensión que va más allá del resultado. Después de más de un siglo de fútbol, el viejo campo entra en su curso de despedida.
Mestalla forma parte del paisaje urbano y sentimental de Valencia desde 1923. Para muchos aficionados, acudir al estadio ha significado repetir un recorrido, ocupar una localidad heredada o compartir una costumbre familiar durante décadas. La última temporada convierte esos gestos cotidianos en memoria inmediata.
Un siglo de fútbol en la avenida de Suecia
El estadio se inauguró el 20 de mayo de 1923 con un amistoso entre el Valencia y el Levante, después de que el club dejara atrás el campo de Algirós. Desde entonces, Mestalla ha acompañado prácticamente toda la evolución del conjunto valencianista y ha ido transformándose al mismo tiempo que el fútbol y la propia ciudad.
Sus gradas han presenciado títulos, noches europeas, partidos internacionales y grandes citas. El recinto fue sede del Mundial de 1982 y subsede del torneo olímpico de fútbol de Barcelona 1992. También ha acogido numerosas finales de Copa y etapas muy distintas del club, desde los equipos que marcaron época a mediados del siglo XX hasta las generaciones que llevaron al Valencia a competir por los principales títulos nacionales y europeos.
Esa historia también se entiende a través de quienes vistieron la camiseta. Valencia News ha recordado en los últimos años la figura de Antonio Puchades, uno de los nombres que ayudan a enlazar el fútbol con la memoria colectiva valenciana. Futbolistas de épocas diferentes han cambiado, pero Mestalla ha funcionado como el punto de encuentro permanente entre el equipo y su afición.
El valor del estadio tampoco depende únicamente de una lista de resultados. Su ubicación plenamente integrada en la ciudad y la proximidad de las gradas al terreno de juego han construido una identidad reconocible. Incluso fuera del valencianismo, Mestalla es uno de los grandes símbolos deportivos de Valencia.
Cada jornada será también una despedida
La condición de última temporada modifica inevitablemente la mirada sobre cada partido. Habrá encuentros decisivos por motivos deportivos, pero también momentos irrepetibles, como una última visita de un rival habitual o el simple hecho de volver a cruzar los accesos sabiendo que el calendario avanza hacia un cierre definitivo. La actualidad futbolística seguirá generando análisis, estadísticas y contenidos alrededor de cada jornada incluso para las apuestas deportivas. En esta temporada, sin embargo, el hilo principal en Valencia será la despedida de un recinto que ha acompañado al club durante más de cien años.
El curso abre además una oportunidad para recuperar historias que a veces quedan fuera de la conversación semanal. Fotografías antiguas, entradas, camisetas y relatos familiares forman un archivo disperso que cobra nuevo sentido cuando un estadio se acerca a su última temporada. No se trata solo de mirar atrás, sino de ordenar una parte de la historia deportiva de la ciudad antes de que cambie el escenario.
Ese proceso será especialmente visible entre aficionados de varias generaciones. Quien llegó a Mestalla de niño puede despedirse ahora acompañado de hijos o nietos; quien descubrió el campo hace pocos años vivirá una transición más breve. Esa diferencia confirma hasta qué punto un estadio puede convertirse en un espacio compartido por personas con vínculos muy distintos con el club.
Del recuerdo a una nueva casa
La despedida de Mestalla coincide con el avance del Nou Mestalla. El Valencia CF sitúa el traslado al nuevo estadio en el verano de 2027, de cara al comienzo de la temporada 2027-28, y ha informado de una capacidad prevista de 70.044 asientos. El cambio abrirá otra etapa para la entidad, con nuevas instalaciones y una relación diferente entre el club, la afición y el entorno urbano.
Hasta entonces, el foco seguirá puesto en la avenida de Suecia. La temporada 2026-27 tendrá que convivir con dos tiempos: el presente competitivo de un equipo concentrado en cada jornada y la conciencia de que el escenario de fondo está llegando al final de su recorrido como casa habitual del Valencia CF.
El último año de Mestalla no borrará lo ocurrido allí. Su historia seguirá presente en fotografías, relatos, celebraciones y derrotas que forman parte de la identidad valencianista. Lo que sí cambia es la perspectiva, porque por primera vez, toda una temporada se jugará con la certeza de que cada partido en casa será también una página menos antes del adiós.









