La imagen de la Mare de Déu recorre las calles del centro histórico en la solemne procesión vespertina 

La imagen peregrina de la Virgen de los Desamparados recorrió ayer por la tarde las calles del centro histórico en la solemne procesión vespertina de la Fiesta de la Patrona vestida con el conocido como “manto de los Dragones” o manto de “los cardos y quimeras”.

La procesión vespertina incorporó novedades en su recorrido debido a las obras en la Plaza de la Reina y en el entorno de la calle María Cristina, lugares por donde la imagen no pasó.

En su lugar, tras atravesar la Plaza del Mercat, el itinerario continuó por las calles Trench y San Fernando, por donde salió a la calle San Vicente; y en lugar de atravesar la Plaza de la Reina, continuó unos metros por la calle de La Paz y accedió por la calle Luis Vives a la calle del Mar para después seguir por Avellanas.

Otra novedad en la procesión fue el estreno de una gran alfombra de flores en su salida, cuando pasó frente a la Basílica, de forma que la imagen de la Patrona fue la primera que pisó este manto elaborado con más de 5.000 flores en el suelo.

Se trata de un homenaje ofrecido este año a la Patrona por la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas, con motivo del comienzo de la celebración del Centenario de la Coronación Canónica.

Manto «de los Dragones»

Desde diciembre de 2019, el “manto de los Dragones” arropaba la imagen titular de la Patrona que preside el altar mayor de la Basílica, imagen que ahora, y durante todo el Año Jubilar Mariano del Centenario de la Coronación, está vestida con el “manto del Año Mariano Universal” de 1954, explica Mª Dolores Alfonso, Camarera de la Virgen de los Desamparados.

El “manto de los Dragones” es uno de los mantos históricos de la imagen de la Mare de Déu, junto con el del Año Mariano Universal, el de la Coronación Pontificia de la imagen en 1923 y el del Capellán Mayor don Germán, de 1915.

Rehabilitado en 2019 por el Taller Garduño de Sevilla a iniciativa de la Corte de Honor de la Virgen de los Desamparados, que sufragó la restauración, el “manto de los Dragones” data de principios del siglo XX y fue el primer manto solemne que llevó la imagen a partir de 1940.

Además, “desde su restauración, es la primera vez que este manto sale de la Basílica, y lo hace porque vamos a vivir una procesión muy importante ya que comenzamos el Año Jubilar del Centenario de la Coronación Canónica”, señala.

También es conocido como el “manto de la familia Burillo” por ser el nombre de los talleres de artesanía litúrgica donde fue elaborado, quienes lo regalaron a la Patrona. La imagen principal de la Mare de Déu vistió este manto sin interrupción desde 1940 a 1948, cuando pasó a ser utilizado por la peregrina, que lo llevó en sus recorridos por la ciudad y la región.