Con la llegada del puente de abril y las vacaciones de Semana Santa, los precios de la gasolina y el diésel han vuelto a subir, encareciendo los desplazamientos de millones de conductores. Según los últimos datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea, el litro de gasolina se sitúa ya en 1,68 euros, mientras que el diésel alcanza los 1,57 euros, cifras que no se veían desde mediados de 2023.
La subida se atribuye a una combinación de factores: el encarecimiento del precio del petróleo a nivel mundial, la debilidad del euro frente al dólar y el impacto de las tensiones geopolíticas en zonas productoras. Sin embargo, muchos consumidores critican que, pese a las caídas en los mercados internacionales, las bajadas de precio en las gasolineras siempre se demoran más que las subidas, un comportamiento que, según algunas asociaciones de usuarios, no recibe suficiente vigilancia por parte del Gobierno.
El Ejecutivo asegura que sigue trabajando para contener los precios mediante mecanismos de control y ayudas específicas al transporte, aunque no se contemplan, por ahora, nuevas subvenciones directas al combustible como las que se aplicaron en 2022. Mientras tanto, llenar un depósito medio de 55 litros supone ya un desembolso de entre 87 y 92 euros, afectando directamente al bolsillo de las familias justo en el momento en que más desplazamientos por carretera se prevén.
La situación no solo preocupa a los conductores particulares, sino también a sectores como el transporte de mercancías y el turismo, que temen un impacto negativo en su actividad durante estas fechas claves.














