Más de la mitad de las personas directamente afectadas por la DANA del 29 de octubre de 2024 en Valencia seguía presentando síntomas compatibles con el trastorno de estrés postraumático en los meses posteriores a las inundaciones. Así lo revela un estudio realizado por investigadoras de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) sobre 313 participantes, cuyos resultados se han publicado esta semana en la revista científica International Journal of Environmental Research and Public Health, coincidiendo con el segundo aniversario de la catástrofe.
La investigación, desarrollada entre el 9 de enero y el 13 de abril de 2025, concluye que el 43,1% del conjunto de participantes presentó síntomas compatibles con el trastorno de estrés postraumático, aunque las cifras varían significativamente según el grado de exposición a las inundaciones. Entre las víctimas directas, el porcentaje alcanzó el 53,6%, frente al 37,7% de las víctimas indirectas y el 17,6% de los voluntarios.
Además, las personas afectadas directamente mostraron niveles más elevados de ansiedad, depresión y somatización que los voluntarios. La percepción de que su vida había estado en peligro y los problemas derivados de la recuperación tras las inundaciones también se asociaron con un mayor malestar psicológico.
El estudio ha sido realizado por Raquel Carcelén y Marta Ruiz Cortés, profesoras de Psicología del Departamento de Medicina de la CEU UCH, junto con las profesoras de Enfermería Laura García Garcés, Marta Lluesma y Carmen Trull.
Para llevar a cabo la investigación, los participantes completaron tres cuestionarios validados internacionalmente para evaluar sus síntomas: la Escala Global de Estrés Postraumático (EGEP), el Inventario Breve de Síntomas-18 (BSI-18) y la Escala de Resiliencia de Connor-Davidson (CD-RISC). También respondieron a un cuestionario diseñado específicamente para el estudio, centrado en sus características sociodemográficas, la exposición a las inundaciones y sus antecedentes de salud mental.
La percepción del peligro influye en el malestar psicológico
Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación es que la aparición de síntomas de estrés postraumático no depende únicamente de la exposición objetiva a la inundación, sino también de la percepción subjetiva del peligro.
«Sentir que la propia vida estuvo en riesgo se asoció con una mayor probabilidad de presentar síntomas de estrés postraumático y otros problemas psicológicos posteriores», destacan las autoras del estudio.
La investigación también señala que las dificultades que surgen después de una catástrofe pueden tener tanta importancia como la experiencia inicial. Las pérdidas económicas, los daños en las viviendas, los trámites administrativos, la interrupción de servicios y los cambios en las condiciones de vida tras la DANA se asociaron con mayores niveles de malestar psicológico.
Las investigadoras reclaman seguimiento y apoyo psicológico
Ante los resultados obtenidos, el equipo de la CEU UCH considera que la carga de síntomas detectada en los meses posteriores a las inundaciones justifica medidas específicas de atención psicológica.
Las autoras concluyen que esta situación «es suficientemente elevada como para justificar cribados tempranos de salud mental, un seguimiento psicológico prolongado e intervenciones dirigidas específicamente a las personas más expuestas y a quienes continúan sufriendo consecuencias secundarias del desastre».
Los resultados también muestran que las consecuencias psicológicas de una catástrofe no afectan únicamente a quienes experimentan directamente el peligro. «El estudio pone de manifiesto que las víctimas indirectas también constituyen un grupo vulnerable que puede requerir seguimiento y apoyo psicológico tras un desastre», añaden las investigadoras.
El apoyo institucional se relaciona con menores niveles de ansiedad y depresión
El estudio también ha analizado la percepción del apoyo institucional recibido tras la DANA. En términos generales, las personas afectadas consideraron insuficiente el respaldo proporcionado por las instituciones.
Según las autoras, quienes percibían un mayor apoyo por parte de su gobierno local presentaban niveles más bajos de ansiedad y depresión. Asimismo, una valoración más positiva del respaldo recibido del Gobierno central se asoció con una menor presencia de síntomas depresivos.
Estos resultados subrayan la importancia de la respuesta institucional no solo durante la gestión de una emergencia, sino también en la protección del bienestar psicológico de la población afectada durante el proceso de recuperación.
Las conclusiones se recogen en el artículo «Psychological Symptoms Following the October 2024 DANA Floods in Valencia: A Cross-Sectional Study of Direct Victims, Indirect Victims, and Volunteers», firmado por Raquel Carcelén, Marta Ruiz Cortés, Laura García Garcés, Marta Lluesma y Carmen Trull.









