La consultora tecnológica SEIDOR ha presentado el Barómetro de la IA en la Empresa de la Comunidad Valenciana, elaborado junto con la Cátedra de Empresa y Humanismo de la Universitat de València, que muestra que el 64% de las empresas valencianas prevé aumentar menos de un 10% su presupuesto en inteligencia artificial durante 2026, pese al peso creciente que esta tecnología está adquiriendo en la agenda empresarial.
El estudio, basado en una encuesta a directivos empresas de la Comunidad Valenciana, analiza el grado de adopción de la IA en el tejido empresarial valenciano desde la perspectiva de la inversión, la implantación, el talento, la gobernanza, los ámbitos de aplicación y los principales frenos asociados a esta tecnología.
La presentación del barómetro se ha celebrado en el marco de una jornada que ha reunido a representantes de SEIDOR, la Generalitat Valenciana, la Universitat de València, Microsoft y compañías valencianas de distintos sectores, con el objetivo de contrastar los datos del estudio con la realidad práctica de las organizaciones.
Inversión prudente y gradual
El barómetro refleja que la IA gana peso en la empresa valenciana, aunque todavía no se traduce en una aceleración significativa de los presupuestos. La relevancia de esta tecnología para el negocio alcanza una valoración de 6,5 sobre 10, lo que confirma que las compañías reconocen su impacto, aunque mantienen una previsión de inversión contenida para el próximo ejercicio.
Solo el 24% de las organizaciones consultadas prevé incrementar su inversión en IA entre un 10% y un 50% durante 2026, mientras que los aumentos más intensos se concentran en las empresas de mayor tamaño. El informe apunta, por tanto, a una adopción gradual, en la que la IA empieza a consolidarse como prioridad, pero aún no como una inversión ampliamente acelerada.
Relevancia y acción estratégica
El barómetro muestra una distancia entre la importancia que las compañías atribuyen a la IA y su nivel real de inversión, coordinación y formación interna. La tecnología ya forma parte de la conversación directiva, pero su despliegue continúa condicionado por la falta de estrategia, la dificultad para medir el retorno y la escasa capacitación de los equipos.
Iván González, director de Marketing, Comunicación y Sostenibilidad de SEIDOR, ha señalado que “el barómetro muestra que la IA ya está presente en la conversación estratégica de la empresa valenciana, pero también que existe una distancia entre reconocer su importancia y convertirla en una palanca real de competitividad. El reto ahora es avanzar desde una adopción inicial hacia un modelo más ordenado, medible y orientado a generar valor de negocio”.
En este sentido, el estudio apunta a que la IA está entrando principalmente como herramienta de eficiencia. El 56% de las empresas identifica la automatización de procesos como el ámbito de mayor potencial, por delante de usos vinculados a innovación, sostenibilidad, desarrollo de nuevos productos o generación de nuevos modelos de negocio. La lectura que plantea SEIDOR es clara: automatizar es un primer paso, pero el verdadero reto está en traducir la IA en crecimiento, criterio de implantación y capacidad de escalado.
Liderazgo y gobernanza del dato
El tercer gran eje del estudio es la falta de coordinación en la implantación de la inteligencia artificial. El 41% de las empresas valencianas reconoce que desarrolla iniciativas de IA de forma individual y no coordinada, mientras que solo el 23% declara contar con una responsabilidad centralizada para su despliegue.
Esta fragmentación dificulta la priorización de casos de uso, la medición del retorno, la gestión de riesgos y el escalado de los proyectos con mayor impacto. La evaluación del retorno de la inversión en IA se mantiene todavía en niveles bajos, lo que confirma que muchas organizaciones están entrando en esta tecnología sin una metodología suficientemente consolidada.
Ignasi Pons, director de SEIDOR en Levante, ha explicado que “la empresa valenciana cuenta con una base industrial, agroalimentaria, de servicios y distribución muy sólida, y con una cultura empresarial orientada a la eficiencia y a la adaptación. La IA puede reforzar esa competitividad si se aborda desde prioridades de negocio concretas, con liderazgo, método y acompañamiento especializado”.
El informe también señala que la privacidad, la seguridad de la información y la gobernanza son factores centrales para el despliegue de la inteligencia artificial. Las empresas valencianas sitúan la preocupación por la privacidad y la seguridad en 6,7 sobre 10, por encima de otros riesgos como la pérdida de calidad en decisiones o contenidos.









