Una nueva propuesta en el Congreso ha hecho saltar todas las alarmas: se estudia modificar la ley para que determinados sectores puedan ampliar la jornada laboral a los domingos y festivos, incluso sin compensación extraordinaria. La medida, defendida por parte del sector empresarial como «necesaria para la competitividad», ya ha generado protestas de sindicatos y plataformas ciudadanas que denuncian una vulneración del derecho al descanso.
¿Trabajar más para mantener la economía?
El argumento principal detrás de esta propuesta es que España necesita una economía más dinámica, especialmente en sectores como el comercio, la hostelería o el transporte. Desde la patronal aseguran que permitir trabajar en domingos y festivos impulsaría la recuperación económica y crearía miles de empleos temporales, algo que no todos ven con buenos ojos.
“Esto no es crear empleo, es precarizar aún más al trabajador”, denuncia Ana Beltrán, portavoz de una plataforma de empleados del comercio que ya prepara movilizaciones en varias ciudades. Según explica, muchos empleados ya trabajan en condiciones precarias, y abrir la puerta a esta medida solo «empeorará su calidad de vida y romperá aún más la conciliación familiar».
¿Un modelo importado? Mira lo que ya pasa en otros países
Esta no es una idea nueva. Países como Alemania, Francia o Noruega han debatido en los últimos años la posibilidad de flexibilizar el trabajo en domingos, aunque la mayoría ha optado por proteger los festivos como un derecho intocable. En España, donde el turismo y la hostelería juegan un papel crucial, algunos ya ven esta posible ley como una forma encubierta de normalizar la explotación laboral.
La letra pequeña que debes conocer
Lo más preocupante es que, según borradores filtrados, la ley no contempla obligación de ofrecer compensaciones económicas extra por trabajar en domingo, sino que deja este punto a los convenios colectivos de cada sector. Además, tampoco garantiza descansos compensatorios, lo que abre la puerta a jornadas laborales aún más extensas sin regulación clara.
Los sindicatos ya han avisado que, de aprobarse, llevarán la medida a los tribunales por atentar contra derechos fundamentales. Mientras tanto, la calle comienza a calentarse, y todo apunta a que este será uno de los grandes temas de debate en las próximas semanas.






