Muchos temas pendientes esperan el resultado electoral de hoy y en diversas instituciones valencianas. Así, muchas decisiones esperan al 11 de noviembre para ser tomadas. Las mismas en virtud del resultado de las urnas pueden ser de mayor o menor calado.

El Ayuntamiento de Valencia completamente revuelto.

En el consistorio del Cap i Casal resuenan incluso tambores de una más que posible moción de censura a Ribó. Al alcalde se le acumulan los problemas y sigue mirando hacia otro lado. Pero sus socios de gobierno, el PSPV, ya están hartos de los problemas creados por Compromís y de sus desaires continuados.

Por una parte, el concejal Grezzi, donde la nefasta gestión en la EMT y su falta de controles han permitido el «robo» de los más de 4 millones de €. Pasado más de un mes, seguimos sin que nadie asuma ninguna responsabilidad.

También se le acumulan los problemas a Pere Fuset. Su reciente procesamiento por la muerte del trabajador montando unas gradas en la Feria de Julio autorizadas por Fuset parece que «sin controles».

A Fuset se le suman sus investigaciones por las más que notorias y excesivas contrataciones menores. Además de la partición de contratos.

¿Caerá Ribó?

El alcalde ya tiene un pie fuera de la alcaldía y no ayuda sumar a su propia hija y familiar directo de los «presuntamente enchufados», como se ha descubierto su cuñado. Un abogado que asesora a la propia EMT y al Consejo de admon.

¿Y la Generalitat Valenciana?

A este embrollo hay que añadir que esto causa consecuencias entre el PSPV y Compromís, socios también en la Generalitat Valenciana.
Su crisis por el presupuesto y los recortes para el presupuesto del 2020 añade más leña al fuego.

A esto cabe sumar los desaires de Podemos a Compromís por su «traición» al ir coaligado con el partido de Errejón y no con Podemos para estas elecciones.

El día siguiente de las elecciones se deben de tomar muchas decisiones políticas pospuestas una y otra vez.

Pero según los resultados pueden ir enfocados de una u otra manera.