La transparencia de Joan Ribó y Sandra Gómez es amordazar a la oposición limitando su función

Códigos de buen Gobierno, trasnparencia, equidad, igualdad de trato,… son todas palabras grandilocuentes, casi la biblia de la política. Pero son simples slogans políticos vacíos de contenido para Joan Ribó y Sandra Gómez.

Ribó y Gómez plantean ahora el mayor recorte de libertad de la democracia. Limitar la labor de oposición, amordazando de facto la fiscalización a su labor.

Manual de cómo amordazar a la oposición que tanto molesta…

El primer capítulo de este manual es limitar al máximo su labor de fiscalización:

  • Limitar el número de mociones a presentar por cada comisión a dos. (Antes el número era ilimitado).
  • Los concejales de la oposición deberán esperar 6 meses para volver a preguntar por un mismo asunto. Ello a pesar de que los acuerdos del Pleno no se hayan cumplido. (Si no me gusta lo que se acuerda, pues no lo hago).
  • Se limitan incluso dentro de cada pregunta a una sóla cuestión o interrogante y no podrán haber subpreguntas. (Todo ello a pesar de que la resuesta suele ser tipo, del estilo, no nos consta, estamos estudiándolo, o no corresponde a esta concejalía).
  • Cada concejal sólo podrá preguntar los miembros de la comisión y en un máximo de tres preguntas.
  • Se limitan el número de preguntas en el Pleno. Las cinco preguntas adicionales por grupo municipal se eliminan.

Así, cada grupo municipal sólo podrán efectuar un máximo de tres mociones por pleno y un número de preguntas de cinco máximo por concejal y no refiriéndose a ningún tema preguntado con anterioridad en los anteriores seis meses.

Ribó «el transparente»

Ribó ha pasado desde la oposición a exigir más participación y transparencia a decir que «se abren las puertas y ventanas y las personas serán escuchadas». Pero la realidad es que recorta la función de la oposición, ignora los cuardos del Pleno si no son de su agrado y evita los problemas.

Ribó ha convertido su programa de «Parla en Joan Ribó» en «Ribó habla con sus palmeros y afines». Tanto Ribó como Sandra Gómez demuestran gran cobardía al evitar los problemas. Ribó nos e ha reunido con colectivos como vecinos de PenyaRoja, Salvem el Metropol, Zero Incivics del cabanyal, Veins de les Casetes de la Punta, Vecinos de Credro y Honduras,… pero también con vecinos de Creu Coberta,o los de San Antonio en La Zaidia.

Todos los colectivos con problemas reales que requieren soluciones, son ignorados por Ribó y muchos de ellos también por Sandra Gómez. Esto debe ser el «Buen Gobierno» del que algunos alardean. Aunque mejor se podría decir la caradura de cemento del alcalde y la vice-alcaldesa.

La política de subvenciones es igual de «transparente»

A dedo con subvenciones nominales se riegan con dinero público cada año a la Plataforma per la Llengua que adoctrina en los colegios, señala a los profesores y a los comercios que no rotulan en catalán. También al «Voluntariat» llíngüístic de Escola Valenciana. Incluso al Micalet para sus magas de Ribó… mientras se relega a la Real Academia de Cutura Valenciana, miembro del CSIC. Ideología y sectarimo en estado puro.

También se adjudica a dedo sin criterio alguno al publicidad institucional a los medios afines, mientras que diarios como ValenciaNews lleva 0€ de publicidad institucional del Ayuntamiento de Valencia y de todos sus organismos autónomos desde 2015.

Juzguen ustedes la «transparencia y el buen gobierno» del que alardea el alcalde Ribó, y sus malas formas a lo Donald Trump que se permite elegir quién tiene derecho a informar, a vivir dignamente o a poder trabajar… Lo llaman Buen Gobierno cuando en realidad cada día se parece más a una dictadura.

El partido Popular pone el grito en el cielo

Desde la bancada municipal popular recuerdan que cuando ellos tuvieron mayoria absoluta ni siquiera llevaron a cabo un retroceso en la libertad de la oposición que ahora sí lleva a cabo Ribó con el apoyo de Sandra Gómez.

La portavoz municipal del PP asegura que es una «estrategia de Ribó y del PSOE que meustra su opacidad y falta de transparencia. Al limitar la fiscalizaciónd el Gobierno y pasarán a la historia como el gobierno más totalitario y menos transparente desde que llegó la democracia a Valencia»