Desde la Asociacion Tu Abandono Me Puede Matar de Picassent, informan que el pasado 2 de enero se produjo una pelea entre dos internos del módulo FIES. Este módulo es el que alberga a los internos más peligrosos, y con problemas para convivir en condiciones normales con otros internos.

La pelea comenzó nada más éstos salieron al patio. Fue necesaria la intervención de los funcionarios de servicio. Uno de los cuales sufrió una lesión en una mano que precisó atención médica en el centro y posteriormente de urgencias.

Tras las averiguaciones pertinentes, después de poner fin a estos hechos, se pudo conocer que ambos con conocimientos en diversas artes marciales, se habían retado previamente para luchar. Llevaban escondidos pinchos confeccionados con materiales plásticos para que no pitasen en el detector de metales. Los cuales no pudieron llegar a usar ante la rápida intervención de los trabajadroes de servicio en el departamento.

La Secretaría de Instituciones Penitenciarias vende una imagen idílica y navideña de las prisiones muy alejada de la realidad

Asistimos nuevamente a este tipo de hechos graves depués de ver cómo la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias minimiza, una vez más, desde su cuenta de Twitter, las malas condiciones en que los trabajadores de este centro realizan su labor. Prinicpalmente por la escasez de personal. Hablando de «paz, amor, justicia, alegría, gratitud, confianza, valor, respeto, tolerancia, bondad, serenidad,…MAGIA».

Justamente valores y sentimientos que dificilmente se pueden dar ene ste establecimiento penitenciario de Picassent ante las situaciones antes mentadas. Situaciones resueltas finalmente por los funcionarios gracias a su profesionalidad. Pero con la sensación de irrealidad en que vicen los dirigentes del Ministerio del Interior y la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Que presumen de estar en permanente interlocución con los Sindicatos de Prisiones en diversas mesas, sin querer entender que la inmensa mayoría de los que en ella se sientan hace décadas que no «pisan un patio de prisión» de un módulo, y viven ajenos, a la realidad de las prisiones.