El portavoz del Grupo Parlamentario VOX, José María Llanos, ha declarado a los medios esta mañana que “el sistema de financiación autonómico actual es un fracaso, que supone las tres «d»: duplicidad, despilfarro y desigualdad.
Es evidente que nuestra comunidad es la última, está infra financiada, pero eso es consecuencia precisamente de este desigual sistema de financiación autonómico.
Nosotros lo que queremos es que haya un sistema de equidad, que haya igualdad. Un sistema nacional en el que todas las regiones tengamos la misma consideración. Actualmente, con este sistema hay autonomías de primera y autonomías de tercera, como la Comunidad Valenciana. Hace falta una reforma, pero no un parche del sistema actual.”
Llanos ha recordado que “Hoy cada valenciano debe 11.142 euros gracias a este sistema de financiación fracasado».
Nosotros defendemos la igualdad de todos los españoles y porque con la igualdad de todos los valencianos estaremos también al mismo nivel. No el ‘café para todos de Aznar’ porque eso suponía café con leche para algunos y para otros cafés con agua.
Y ha hecho hincapié en que “El actual sistema permite que continúe la desigualdad. Hace falta una reforma completa del sistema de financiación».
Si se le permite a Cataluña que se quede con la recaudación de los impuestos, eso va a suponer una carga de 23.000 millones de euros, solo de partida, que van a tener que asumir también los valencianos. Es necesario que se devuelvan las competencias fiscales al Estado. Otra cosa es el FLA. Nosotros lo apoyamos porque es algo extraordinario, porque precisamente es un parche que está demostrando la desigualdad que existe con el actual sistema de financiación autonómico.”
Cabe recordar que la Proposición No de Ley presentada por VOX en las Cortes Valencianas, y en el resto de los parlamentos autonómicos, se fundamenta en la realidad de que la cesión de competencias al separatismo se ha normalizado dentro del bipartidismo (PP-PSOE), como consecuencia de su afán por gobernar a toda costa sin tener en cuenta el bien común de los españoles. De esta manera han establecido una España a dos velocidades en las que las regiones históricamente leales y el mundo rural han sido abandonados.









