Esta mismo domingo el PSPV realizaba sus primarias en los municipios con más de un candidato, como en Alicante. Así, ya conocen a sus candidatos en las próximas elecciones.
Ana Barceló y María José Catalá cada vez más similares
El PSPV se apunta a la estrategia de María José Catalá que pasó de ser alcaldesa de Torrent a ser Consellera de Educación y ahora concejal en Valencia y candidata a la alcaldía del Cap i Casal. Así las similitudes entre Ana Barceló y María José Catalá son cada vez mayores.
Ambas renunciaron a su alcaldía, Catalá a Torrent y Barceló a Sax, por ser llamadas por el President de la Generalitat Valenciana. María José Catalá fue la controvertida consellera de educación y Barceló ha sido la de Sanitat en medio de una crisis sanitaria y enfrentada contra los propios sanitarios en todo momento. Ambas tuvieron un paso controvertido por la Generalitat Valenciana con múltiples polémicas.
Tanto Catalá como Barceló son síndicas de sus partidos en Corts Valencianes, y ambas se van a presentar a alcaldías de poblaciones ajenas a su mundo. María José Catalá se ha trasladado a Valencia desde Torrent para ejercer de concejal y líder de la oposición. Barceló por su parte, pasó de Sax a Valencia, y seguramente hará lo mismo que Catalá los próximos meses para estar «más cerca de su electorado». Pero Barceló lo hará en Alicante. Ambos partidos han apostado por personas ajenas a la ciudad donde se presentan buscando repetir resultados de sus poblaciones donde fueron alcaldesas.
El PSPV

Por su parte, el PSPV tiene las encuestas en contra, con un Puig muy desgastado y muchos de los alcaldables con problemas derivados del desgaste de gobierno. La marca si bien suma en Corts Valencianes, resta en las distintas poblaciones en su mayoría. Sólo consigue recoger los desencantados de Compromís. Aunque la fuga de votos hacia el PP buscando un cambio es evidente. Aunque se produce en menor medida que la entrada de votantes que huyen de Compromís. Esto le da un balón de oxígeno en el parlamento valenciano, aunque la suma de fuerzas de izquierdas no de esta vez para editar un tercer Botanic.
Compromís en su nube particular
Compromís este año cometió el gran error de confundir el partido con la persona ligando su futuro al de Mónica Oltra. El rídiculo y bochornoso espectáculo en los jardines del Túria con bailecito incluído tras la imputación de Mónica Oltra parecía más un desafío a la justicia y una charlotada que un mitin de un aprtido político.

Ahora no tienen candidato/a a la Generalitat Valenciana, aunque siguen guardando el comodín de Oltra, que cada vez se ve más lejos porque sus causas judiciales parecen complicarse.
Baldoví es el último en sumarse a la fiesta de Compromís, y quiere optar a ser «la nueva Oltra». Las formas le avalan, chulería y mala educación, pero lejos de llegar a la sombra de los zapatos de la propia Oltra.
Los problemas de Compromís en Valencia
En Valencia al carecer de candidato que garantice un tirón electoral, las encuestas les dan una caída de al menos 3-4 concejales, algunas señalan incluso que perderían la mitad de sus concejales. Por ello, Joan Ribó que había dicho hasta la saciedad que nunca se volvería a presentar nuevamente lo hará. pero el partido ávido de controlar su principal plaza le ha puesto una guardiana del aparato del partido, a Papi Robles, pare controlarle y quizás apunte a que quieren que sea su sucesión.
Ciudadanos esperando «su milagro»
Este partido por mucho que busque una refundación llegan tarde. las encuestas le sacan de todas las administraciones públicas. Los errores propios han lastrado una marca que resta en vez de sumar y que ha sido abandonada por cada vez más personas. Su estrategia se ha demostrado errónea, y no tienen ahora mismo ninguna posibilidad de obtener escaño en Cortes Valencianas.

Muchos de sus cargos están flirteando con el Partido Popular, y otros se aferran a su cargo pensando en un «milagro» que difícilmente se producirá, aunque no hay nada imposible.
Unides Podemos
En Unidas Podemos, su encefalograma electoral es plano, si bien recogen a desencantados de Compromís, mantendrían algún escaño en Corts Valencianes. Si bien no tienen claro aún sus candidatos, la variable de quién sea puede llevarles al fango o permitirles continuar cuatro años más. En Valencia pueden dar la campanada, ya que las encuestas le sitúan en un 4,9% muy cerca de obtener representación, que quitarían a PSPV y Compromís. Pero aún así, los desencantados del Botanic parece que se queden en casa y de momento no suman para gobernar.

El Partido Popular
Las encuestas les dan una ventaja clara. El desgaste del Botanic es evidente. El caso de Oltra y la total inacción de Puig unido al caso del hermano del President, «el cazasubvenciones» les han ayudado a catapultarse en las encuestas. pero no se pueden confiar, porque la mayoría es muy pírrica, casi efímera.
Muchas de las poblacioens no conocen a sus candidatos, esta semana el presidente del PP de Gandía rechazaba ser el candidato y poblaciones como Cullera tienen grandes problemas internos sin resolver por parte de la provincial de Valencia. Esto les puede dar más de un susto y ganar Corts Valencianes pero por contra seguir en la oposición de la Diputación de Valencia.

Siguen si resolver muchos de sus problemas internos que se han cronificado desde hace años, y esto puede lastrarles, sobre todo en la provincia de Valencia.
Vox tira de marca
Vox es la incertidumbre absoluta, sólo tira de marca. A día de hoy desconocemos los candidatos a los principales ayuntamientos, incluso a Corts Valencianes. Desde Madrid parece que se quiere controlar tanto el partido que se desconoce absolutamente todo. Si bien mejoran sus resultados de las pasadas elecciones, en Corts Valencianes que tienen 10 diputados, las encuestas les llegaron a otorgar hasta 20 diputados. hoy no pasan de 12-13 en el mejor de los casos. En algunos Ayuntamientos como en Valencia, la labor de oposición ha sido discreta y sólo tiran de marca para mejorar tímidamente sus resultados. Parece que el partido está tocando su techo electoral y necesita definición y un revulsivo a sus votantes.

Los «otros»
¿Qué otros? podíamos pensar. Pues los que se presentan pero no llegan. En este caso está el valencianismo político, aún debatiendo entre la dicotomía del simplemente anticatalanismo o de luchar por el Pueblo Valenciano y hacer valencianismo político. La sopa de siglas se ha concentrado en varios proyectos, pero ninguno despunta. Unos más próximos a Vox y sólo al anticatalanismo. Otros que piensan que por llevar un apellido ilustre lo tienen todo ganado, y los terceros, Decidix que tanto cambio de marca ha acabado por liar a sus votantes.
La excusa perfecta de los votantes para no votarles en su sopa de siglas, pero han de convencer para lograr representación, aunque aún no han separado la paja del arroz, aquellos que sólo buscar un sueldo público, de aquellos que quieren cambiar las cosas…
Esta vez se juegan el ser o no ser, y aunque todos crean que unidos llegarían a más, es como juntar el agua y el aceite, en política a veces 1+1 no son dos, es 0. Les queda muy poco tiempo para definirse y aclararse si quieren tener alguna oportunidad.
¿Quién se llevará el voto a la urna?
Las próximas elecciones serán de aquél que consiga convencer a sus votantes. Ya no existe un votante fiel absoluto, la política ha cambiado, aunque la izquierda tradicional parte con una desventaja, si no consiguen ilusionar y movilizar a sus votantes, éstos se quedarán en casa y no votarán.

La desilusión es la tónica dominante en el electorado de una clase política cada vez más alejada de la población y sus problemas. Los políticos no han entendido que el mundo ha cambiado en muy poco tiempo y siguen con sus políticas del pasado y del «y tú más». un simple vistazo al parlamento valenciano o a algunos de sus ayuntamientos como el de Valencia es un viaje a una guardería de infantil, donde les aseguro que al menos parece que hay más nivel.
Los políticos se han convertido en una «casta de políticos profesionales» ajernos a los problemas del pueblo, sobre los que hablan y hablan pero nunca resuelven sus problemas. La voluntad política es lo que tiene, el querer o no, la dignidad humana y la vergüenza parece haberse eliminado del perfil de estos políticos profesionales que sólo bsucan el beneficio propio o de su partido. Las siglas y los ideales dan igual, «la pela es la pela» y sus sueldos y ejércitos de sesores les tapan la boca durante cuatro años. Así encaramos una elecciones donde los partidos parecen no haber entendido nada, el mundo ha cambiado y ellos se han quedado anclados en el pasado.







