Cada vez es más complicado determinar cuáles serán las tendencias que marcarán una nueva temporada. La variedad y volumen de la información es de tal magnitud que cuesta resaltar las que posiblemente arraiguen con más fuerza. Aunque mi pasión es todo lo que envuelve al mundo de la moda, es de obligado cumplimiento dar unas pinceladas en este inicio de campaña de las nuevas tendencias para mujer.
Dicho sea de paso, salvo alguna “fashion victim”, suelo ver poca representación en las calles de estas tendencias, salvo las que consiguen arraigar por motivos más bien triviales. Las ven en Instagram, las llevan cantantes famosos, influencers con bastante arraigo, es decir, lo que se ve en redes, fundamentalmente. Esto se suele convertir en “modas” masivas y en uniformes sociales.
En esta primavera sí hay una coincidencia en todos los expertos: la moda ochentera; consigamos una chaqueta con hombros exagerados o mangas abullonadas, siluetas exageradas, volumen y color, unas buenas mallas, y con espíritu “pop” revivamos los 80.
A estas americanas amplias le podremos añadir los pantalones con pinza, línea oversize, utilizándolo como estilo sastre.
Pero si hay una tendencia que es coincidente y que seguro va ser un éxito son los leggins; se llevan de todas las maneras posibles: debajo de faldas, de vestidos, cortas tipo ciclista, y la idea es la mezcla de una prenda deportiva con la opción de utilizarlas con prendas de vestir. Es una prenda cómoda, que permite combinaciones muy versátiles.
Hay una tendencia que se ha intentado consolidar en varias ocasiones, y es la línea de lencería como prenda de calle, y como más extremo las bragas a la vista; para que sea más discreto, combinado con prendas transparentes que también se convierten en protagonistas. No deja de ser una apuesta arriesgada, que no todas las mujeres están dispuestas a lucir.
El ballet con sus bodys, bailarinas, tutús, vestidos de talle bajo con combinación de volumen, es otra de las líneas a seguir en esta primavera. Como una de las prendas más cómodas para este tiempo, las bermudas; en este caso se amplía su anchura, convertidas en fluidas, y largas, llegando a la rodilla; en consonancia con los volúmenes amplios, encontramos los vestidos parachute o de inspiración paracaidista.
Se bautizó como color del año el mocha mousse, pero la coincidencia general señala al rosa, en todos sus matices como el color de la primavera, especialmente el empolvado. El amarillo pastel, el azul cielo, el verde rana, junto con el plateado, son colores que marcan tendencia.
A destacar las rayas marineras, los flecos, incluido en los bolsos, y volvemos a encontrar las plataformas como calzado de primavera, acompañados por las sandalias y los zapatos de todo tipo con transparencias.
De los bolsos, según mi criterio, los más llamativos los de línea boho, con flecos, y entramos en un sinfín de líneas, shopper, cesta en rafia, doble bolso, frame como los de nuestras abuelas y a juego en el mismo tono del look de las prendas.
Este sería un pequeño resumen de tendencias, pero no son las únicas; como comentaba al inicio, el abanico es interminable. También hay que tener en cuenta que estas líneas marcadas en las pasarelas se matizan enormemente al llegar a los talleres, donde el proceso de comercializar estas prendas es inevitable.
Salvo firmas muy importantes, y para eventos muy concretos, las prendas presentadas en las colecciones son flashes para marcar las líneas por donde discurrirán las tendencias de cada temporada.
La realidad es otra: cuando llega el calor, es, para mi gusto, el peor momento para vestir en general. Se desaprovechan tejidos naturales maravillosos como el algodón o el lino, sin olvidar la innumerable variedad de variantes de la celulosa, como la viscosa o el tencel. La variedad para trabajar estos tejidos y conseguir texturas estupendas es muy amplia, aparte de ser materias que transpiran y son menos calurosas. Como en todo, hay que dedicar un poco de tiempo y atender nuestra imagen; los momentos de bermuda y camiseta están muy bien, pero no deja de ser una opción muy simplista para vestir.
Visto como está el panorama mundial, atrévete, rompe algún tabú, ponte esa prenda que te resultaría normalmente impensable y disfruta del cambio. A vivir, que son dos días.









