Enrique Arias Vega «…Y ahora Montoro»
Es humanamente comprensible el alborozo socialista ante la imputación de Cristóbal Montoro por varios delitos en el desempeño de su cargo. Con ella sienten un alivio ante la presión de los múltiples escándalos de su partido, desde el caso Ábalos–Koldo–Santos Cerdán, hasta el Fiscal General del Estado, pasando por el hermano y la mujer del Presidente.
Si resulta comprensible, no es lógico que ante un nuevo caso de corrupción, sea del partido que sea, haya que mostrarse alegres. El PSOE ha aprovechado el asunto para decir que el Partido Popular es el más corrupto de todos y que ha tenido varios ex ministros en la cárcel. Los populares, por su parte, han dicho también eso del “y tú más” ante el número de temas judiciales pendiente de sus adversarios.
No es normal, digo, contento alguno, pues si alguna cosa corrobora el caso Montoro es que la corrupción resulta algo sistémico en nuestro país y que no nos libramos de ella por muchas declaraciones altisonantes que hagamos.
Por eso, urge un acto de contrición colectiva de nuestra clase política, en la convicción de que seguirán apareciendo más casos, independientemente de las siglas respectivas. Pero en lugar de eso, los partidos seguirán echándose los trastos unos a otros e intentando desmarcarse de los corruptos, como si ellos obrasen por su cuenta y no aprovechasen sus contactos partidistas para sus fechorías.
Así que ahora tenemos el caso Montoro. ¿Y mañana, cuál será? Porque estamos seguros que la corrupción no se ha extinguido de raíz y que nuevos Santos Cerdán y Montoro volverán a surgir para nuestra desgracia colectiva.











