No nos podemos quejar, septiembre ha empezado fuerte. Tenemos un montón de cortinas de humo y de tonterías, para echar tierra sobre lo importante.
Mañana declara Begoña.
Leire, la fontanera, está haciendo el tonto en el senado para que dé la impresión de que “se hace algo”.
Pedro se mete con Israel, en plan chihuahua ladrándole a un Pit Bull, proporcionándonos una ración de vergüenza ajena difícilmente asumible.
La ex de Ábalos, en plan Maite Zaldívar en sus mejores tiempos. Atentos porque las “bolsas de basura” no tardarán en aparecer.
El fiscal general con un juicio oral abierto. Todo muy normal.
Con todo esto y los nuevos informes de la UCO que se esperan, eso que llamamos erróneamente izquierda, se está poniendo muy nerviosa.
En Paiporta se han subido el sueldo los de Compromís y sus socios del PSVP, para arramblar mientras puedan, y en Moncada, un concejal agrede a unos críos por cantar la canción del verano. Todo muy democrático.
Un atajo de pijos aburridos y analfabetos funcionales, se embarca en dirección a Gaza para pegarse la fiesta a costa de un slogan barato. Cómo se les ve “el plumero” pues nada, se inventan un ataque, que el gobierno de Túnez ya ha desmentido. La performance más ruidosa y efectiva. Muy profesionales, hay que reconocérselo. Porque entre los pijos hay mucho profesional de las protestas, al igual que los que están boicoteando la Vuelta ciclista a España.
Y cómo no, entre toda esta polvareda, se van colando las noticias sobre violaciones, palizas, apuñalamientos y robos. A diario.
Para difuminar e intentar tapar este escándalo, este problema gravísimo que tenemos, las televisiones contratan arrabaleras y embusteros profesionales. Programas propagandísticos mañana, tarde y noche. Para aligerar un poco y que a sus ancianos espectadores no les duela mucho la cabeza, pues nada, una del Oeste y programas de “humor” sin gracia.
Pero lo que de verdad nos tendría muy entretenidos, es la trayectoria profesional de Zapatero tras ser presidente, y la apasionante evolución de José Bono y su hija para conseguir un patrimonio exorbitante. Esto merece no un documental, merece una serie con varias temporadas. A ver si se animan en Netflix, propongo a Denzel Washington para el papel de Zapatero, Jackie Chan como José Bono y para el papel de su hija a Meg Ryan, porque posiblemente comparten cirujano.
Y si le apetece ir al cine, siempre puede indignarse o echarse unas risas con el nuevo bodrio de colorines de Amenábar. A este paso, el director nos presentará una Isabel la católica lesbiana y asesina en serie. ¿Por qué no?
Pero si de verdad quiere ser original, puede hacer una película con el lema de la camiseta de Betty Lachgar. Pero claro, puestos a falsear y a vilipendiar a alguien, mejor que no sean unos fanáticos, así sale gratis.
Usted no se preocupe, porque nada de esto es casual, no, es todo por el cambio climático.
Por eso, hay que combatirlo, por ejemplo, regando con concesiones de dinero público, a asociaciones como el “club de amigas del crochet en Nicaragua”. Todo ello sin aprobar presupuestos. Eso sí, no sabemos si el tesorero de las amigas del crochet nació en Navalcarnero.
Para las ayudas a Valencia, para la reconstrucción tras la riada y demás cosas absolutamente necesarias, no se puede hacer nada, porque no hay presupuestos aprobados. Curioso ¿no?. Hay dinero para países y todo tipo de asociaciones de lo más extraño, hay dinero para hacer películas que remodelen la historia a gusto del odiador de turno. Hay dinero para ayudar en el terremoto de Afganistán, que, por cierto, sobrará la mitad, ya que a las mujeres no se las rescatará. De seguir a este ritmo, en Afganistán solo les van a quedar las cabras.
En resumen, el dinero de nuestros impuestos se va fuera de España.
Pero vamos a estar de lo más entretenidos. Circo político a pleno rendimiento, escándalos, crímenes y salseo institucional.
Cuando empiecen a ser habituales los cortes de energía, cuando la mitad de los trenes estén fuera de servicio por falta de mantenimiento, cuando comiencen los embargos, cuando la cesta de la compra sea inasumible y en la sanidad no puedan atenderle ¿Qué nos van a contar?. Pues lo mismo que ahora. Nada.
Pero octubre promete. Aquí seremos testigos de cómo ha calado “el relato” en el resto de España, con un “especial aniversario de la riada” por parte de los propagandistas de televisión.
Y lo peor, es que se lo creerán hasta en las comunidades arrasadas por los incendios. Nos contarán cómo nos “ayudaron”. Con toda la jeta, nos mostrarán imágenes con fechas alteradas, escogidas con mucho cuidado, y el testimonio del primer inmigrante magrebí que se encuentren, para manipular también la ayuda de los miles de voluntarios. Los perdedores de las últimas elecciones montarán su “sarao” completamente politizado, vampirizando la indignación de las víctimas y aquí cada cual arrimará el ascua a su sardina.
Espero poder aburrirme en noviembre.










