Juan Carlos Martínez Jiménez: Sorolla: Mar y luz
Los desfiles describen claramente una línea argumental y la personalidad de una colección; asistí a un desfile que no tenía de entrada un desarrollo tradicional en su presentación, la diseñadora ya ha realizado colecciones siguiendo una temática concreta, en este caso un desfile que rinde homenaje a nuestro pintor más universal, Joaquín Sorolla, que inmortalizó un estilo único basado en la luminosidad del Mediterráneo.
La diseñadora Alba García parece que está especializándose, aparte de la labor en su atelier (Cache Croche), en realizar colecciones que van más allá de una pieza de ropa, creando colecciones que tienen un hilo conductor, y que en este caso enlaza con una temática pictórica y un artista valenciano.
No se trata solo del diseño, estas colecciones se caracterizan por agrupar a creadores y profesionales, en una labor multidisciplinar que culmina en un trabajo de alto nivel artístico. Una puesta en escena no convencional, donde se aúna la explicación minuciosa de cada prenda durante el desfile con la obra de Sorolla que se representa. Cada diseño está inspirado en un cuadro del autor, con especificaciones concretas de la pintura y sus características principales, moda interactiva con enseñanza pictórica sobre la técnica del artista, que desarrolla sobre el escenario la propia diseñadora.
Además esta colección está visitando distintas localidades a lo largo de la Comunidad, fundamentalmente auspiciado por Ayuntamientos que lo representan en abierto, gratuito, convertido en un espectáculo lúdico y multitudinario, en este caso en la Plaza del Ayuntamiento de San Antonio de Benagéber.
Una colección de estas características lleva un trabajo muy elaborado, con una característica reseñable, está totalmente trabajada con tejidos de restos de telar reciclado en lino y algodón, se han utilizado tonos crudos para servir de lienzos, y poder representar cuadros de las cuatro épocas del artista basados en los originales.
La pintura es de base ecológica, y para los complementos se han usado piel de pescado reciclado convertido en cuero ecológico, microplásticos recogidos de la limpieza de costas valencianas transformados en joyería y piezas decorativas, usando calzado artesano realizado en colaboración con la firma Doña Alpargata. Todo un trabajo orientado al uso de materiales circulares y residuo cero, que es un valor añadido, siguiendo las indicaciones de ODS ( Objetivos de Desarrollo Sostenible).
Tenemos por un lado el diseño y patronaje, posteriormente la pintura, con una selección de los mejores cuadros del artista realizada por el historiador David Gutiérrez, acompañado con un documental de Christian Lizandra que se visiona antes del desfile, explicando minuciosamente el proceso de trabajo de esta colección.
En la confección han intervenido la Escuela de Moda Cánem, Artesanos, Salesianos San Juan Bosco, Universidad Politécnica de Valencia , y EASD ( L’Escola d’Art i Superior de Disseny) , con la colaboración de los pintores, Daniel González, Alberto Ruslan, Rosana Martí, Toni López, Nacho Climent, Nieves Puente y María Fragoso, todo un trabajo coral.
Lienzos en prendas que se convierten en únicos, pintados a mano alzada, con la intención de imitar los trazos del pintor, y sobre todo proyectar la luz que representa al artista como característica principal en su obra, “el pintor de la luz”. Obras pictóricas en movimiento que dotan al evento de originalidad combinando arte y moda.
Un acierto basar una colección sobre Sorolla que interpretó como nadie el costumbrismo y la luminosidad del mediterráneo, con un realismo único para plasmar, el sol, el mar, sus gentes, con una temática marinera y localista única, sin olvidar sus obras con magníficos paisajes y su capacidad como retratista muy cotizado.
Llamó mi atención un par de diseños utilizados como híbridos, o unisex, con modelos masculinos que traspasan la barrera de un concepto puramente femenino de la colección, esta incorporación dimensiona más el mensaje, el arte es arte, algo que entendió muy bien uno de mis diseñadores valencianos favoritos, y un adelantado a su época en este concepto, Francis Montesinos.
Cada prenda se funde en el escenario con el original en una gigantesca pantalla, creando una escena visual muy potente; espero que Alba García siga desarrollando este formato con otras colecciones que aportan un valor añadido, elevando el sentido imaginativo y cultural de una colección convencional.
Mi opinión es que esta colección necesita representarse en espacios cerrados y una buena iluminación, no siempre los Ayuntamientos disponen de los lugares adecuados, y optan por realizarlo al aire libre, por un lado, la participación popular es más amplia por contar con espacios amplios, pero sigo pensando que precisamente la luz, seña de identidad del artista realzaría el resultado, sin quitar ni un ápice del mérito del trabajo de consistorios, e instituciones, por llevar la colección a la máxima cantidad de poblaciones y público, .






