Juan Carlos Martínez: ¿Qué ha sucedido con las supermodelos?
Que la moda evoluciona a velocidad extrema es incuestionable, y esto afecta a todo el proceso en su conjunto, desde el diseño, hasta llegar al último paso, el cliente. Seguro que el título ya os pone sobre aviso, ¿cómo ha afectado este proceso a las supermodelos?. Recordemos a estas modelos que aparecían en las noticias cuando se celebraba una pasarela importante, compartiendo éxito y gloria con el diseñador, modelos de altísimo nivel que recorrían, como en un tour, todas las pasarelas mundiales, modelos cotizadas, que eran la sal y la pimienta, de cualquier desfile de prestigio, aparecían en infinidad de anuncios de moda de las mejores firmas internacionales, como garantía de calidad y sello de prestigio de marca.
Si pregunto por un nombre actual de una modelo cotizada, nos vendrán a la mente dos, o tres, sin son masculinos, alguno y con dificultad, Kendall Jener, Gigi, Kaia Gerber, o Bella Hadid, serían algunos nombres, con una notable diferencia, son las llamadas “nepo babys”, o famosas de herencia, que consiguen ser celebridades en el campo de los padres, con una ventaja competitiva enorme, aunque suelen dejarlo con rapidez, para orientarse en otros negocios una vez alcanzada cierta relevancia.
El mercado del modelaje ha cambiado, las empresas de moda ya no están dispuestas a pagar cantidades desorbitadas, esas mismas empresas que generaban los iconos femeninos y masculinos, para vincularlos a su imagen.
Hagamos un “remember”, y vamos a analizar cuán importante eran estas figuras dentro del mundo de la moda; actualmente suelen mantener una actividad moderada, alguna se retiró, pero suelen resistirse al eclipse total de las bambalinas, colgando los tacones; otras siguen en activo, como el caso de Naomi Campbell, “La Diosa de Ébano”, que sigue desfilando a sus 56 años, siendo una de esas superestrellas supervivientes, colaborando en este 2026 con firmas como Chanel, Givenchy, o Balenciaga.
Le acompañan de forma esporádica, Kate Moss (52 años), que rompió el estereotipo de la modelo convencional, Claudia Schiffer (56 años), icono de las pasarelas, una de las más cotizadas, que regresó en 2.023 cerrando el desfile de Versace, que la consagró como su musa, como Christy Turlington (57 años), desfilando para Ralph Lauren o Michael Kors. Mención aparte requiere Linda Evangelista (61 años) y su famosa frase, “ No me levanto de la cama por menos de 10.000 dólares”, o Cindy Crawford (60 años) con su cuerpo atlético, y exitosos videos de ejercicios, todas ellas, estrellas en el firmamento de la época dorada de las modelos, los años 90.
En el panorama español no estábamos cortos de modelos de alto nivel con prestigio internacional
Inés Sastre (52 años), fue la imagen internacional de Lancôme durante muchos años, Judit Mascó (56 años), desfiló para Armani, Valentino y Dolce & Gabbana, Laura Ponte, con una fuerte personalidad, encandiló a Karl Lagerfeld y John Galliano; Nieves Álvarez (52 años), mí debilidad, una de las más espectaculares modelo españolas, que tuve la suerte de ver desfilar en la antigua Pasarela Cibeles de Madrid, con su diseñador de cabecera, Jesús del Pozo. Negaba como San Pedro a otra modelo española, no me convencía, la vi desfilar también en Cibeles, y se me pasó la tontería, la impresionante Esther Cañadas (49 años). Quedan algunas más, también importantes, Eugenia Silva (50 años), la favorita de Armani, casi nada, Vanesa Lorenzo (49 años), Martina Klein (49 años), o Verónica Blume (48 años). En el caso de los modelos masculinos con actividad internacional, la referencia es más hacia el año 2.000, con Jon Kortajarena (41 años), Andrés Velencoso (48 años), y Carlos Lozano (63 años), en la década de los 90.
¿Cuáles son las razones principales de ese cambio de escenario?.
Partamos del cambio en la comunicación, ya no hay un solo canal, o un número reducido, donde cualquier imagen a nivel mundial tomaba una gran dimensión, con una amplia difusión y masificación; estas modelos potenciaban la línea del diseñador, creando un relato de firma, y un vínculo de marca. Hoy tenemos una tremenda fragmentación con la aparición de innumerables canales de comunicación, con noticias muy rápidas, pero muy efímeras, ya no existe un canon de belleza concreto, se trabaja sobre gran variedad de perfiles, repartiéndose la popularidad con infinidad de personajes públicos de todo tipo, actrices, cantantes, que ejercen gran influencia en el público, el objetivo final, con un canal muy importante de gestión de la opinión, los influencers.
En este cambio también son fundamentales las directrices de comunicación de las firmas en la estrategia de marketing, han optado por el minimalismo, quieren que brille su marca, centrando el poder en la ropa y no en la modelo, quedando en un segundo plano, donde tampoco están dispuesto a pagar cifras astronómicas, restando imagen al producto.
Como ocurre en la vida, pero en la moda con más frenesí, un cambio radical de modelo, adaptándose a nuevas conveniencias sociales, con un impacto contundente en el mercado que ha engullido el firmamento de las grandes modelos, “ porque a la divinidad le agrada abatir todo lo que se eleva demasiado” (Heródoto).










