No solo porque este gobierno ya no se sostiene. Si de verdad los beneficiados del régimen actual, que son todos esos que están en lo público, quieren mantener su cómodo modo de vida, ¡ya pueden espabilarse!
Desde hace ya algún tiempo cada vez más gente se cuestiona este sistema de partidos y esta “constitución que nos hemos dado.”
La abstención en las pasadas elecciones de Extremadura no solo la formaban desencantados socialistas. Mucha gente se está dando cuenta de que nos dan a elegir entre malo y peor, y que como bisagras o mejor dicho sustitutos tenemos más de lo mismo.
Repasemos nuestras opciones.
- La izquierda: totalmente desnortada y haciendo política con slogans, causas ajenas y un empeño enfermizo en separar al prójimo.
Por si esto no fuera suficiente los casos de corrupción no solo ahogan al partido mayoritario. Como un goteo lento pero constante, aparecen todo tipo de indecencias en sus bisagras con pocos votos. Esta izquierda ha abandonado totalmente a la cacareada clase trabajadora para abrazar amorosamente a la clase extranjera. Esta izquierda ya no reconoce a un trabajador porque está compuesta por gente que jamás ha trabajado y lo que es peor, los que aún les votan, es porque o ya no trabajan, o no han trabajado jamás.
- La derecha: Dividida y reñida. Como dos perros que se disputan un hueso. Y lo peor no es eso, lo peor, es que al igual que le está ocurriendo al votante de izquierdas, el votante de derechas no comprende lo que hace el partido mayoritario.
El votante de derecha no comprende por qué si está votando derecha, el partido no solo no deroga ninguna de las leyes del gobierno de izquierdas, es que aprueba la misma política. El votante de derechas se está dando cuenta de que los dos partidos mayoritarios, independientemente del discurso y las promesas, tienen los mismos intereses. Eso queda muy claro cada vez que se vota en el parlamento europeo.
- La derecha, según algunos, “a la derecha.” El otro perro que se disputa el hueso.
Cuando comenzó, su crítica al actual sistema de partidos era muy clara. Después de “catar poltrona” ese discurso o es residual, o directamente ha sido abandonado. No es lo mismo predicar que dar trigo. El actual sistema es tan absolutamente beneficioso para cualquiera que esté en política, que a nadie le interesa cambiarlo. Por eso se ha de hacer desde fuera.
El único medio sería una abstención masiva. Difícil actualmente, porque existe un sector de la población que votará siempre para que no gobierne el contrario. Votarán en contra, nunca a favor. Les dará igual qué política haga su partido porque no les interesa. Existe gente en este país que, aunque vieran a su candidato cometiendo un crimen en directo, acto seguido meterían la papeleta en la urna. Esa es nuestra desgracia.
Todo esto se estudió y estableció con La transición. Que no fue otra cosa que un, “no me fastidies y no te fastidio” ese “consenso,” que era en realidad un “vamos a repartirnos España, durante generaciones.”
Este sistema instalado tras la transición vive y respira por ese tipo de votantes. Lleva casi medio siglo sin ser cuestionado, porque a ese tipo de votantes no les ha faltado lo necesario. Pero vienen tiempos oscuros. Los hijos y nietos de esos votantes tendrán que soportar las consecuencias de ese proceder y no lo harán de buen grado. La deuda de España es ya inasumible por mucho que se quiera ocultar.
- La destrucción sistemática de nuestro tejido industrial y ahora del sector primario, nos acerca cada vez más al abismo.
Y a ningún partido en sus actuales circunstancias se le va a ocurrir revertir esto. Desde su posición de absoluto privilegio solo piensan en votos, financiación y en llegar a las pagas vitalicias o peor, como parece ser, a una posición que les permita hacer “negocios” dentro y fuera de España.
Cada vez hay más personas que tienen clara esta situación. El sector desencantado crece, lenta pero inexorablemente.
Al actual sistema de partidos, a esa élite privilegiada les queda cada día menos. Por mucho que “el reto demográfico” se empeñe en reponer a los votantes fallecidos con los de importación, lo cierto es que puede que la realidad los alcance antes.
Puede que de aquí a 2027 lo que caiga, no solo sea el actual gobierno.
Puede que, de seguir así, con estas loterías electorales y este despiste absoluto sobre los problemas reales, un buen número de ciudadanos diga basta. Naturalmente el miedo existe dentro del sistema. Como muestra, no hace mucho se “canceló” y obligó a un cantante a retractarse por decir que no habría que votar. Pero aún no están lo suficientemente asustados, aún no ven el final del camino y lo cierto es que, de seguir así, cada día estará más cerca.
- España necesita una reforma integral y lo ideal sería poder hacerla desde dentro, pero como he dicho eso actualmente es imposible.
El sistema de partidos tendría que sufrir un gran escarmiento para mover ficha, pero tal eventualidad no entra en sus planes. La solución no pasa por manifestarse, por salir a protestar. La solución pasa por quedarse en casa y dejar de legitimar un régimen que ha corroído España hasta los cimientos.












