Enrique Arias Vega: ¿Para qué sirve el Congreso?
En teoría, el Congreso de los Diputados encarna la soberanía popular y es el encargado de votar las normas por las que nos regimos. En la práctica, el Gobierno huye todo lo que puede de la Cámara legislativa porque, debido a la frágil y exigua mayoría de que dispone, le tumba más propuestas que las que le aprueba. Por eso, prefiere ahorrarse proyectos de leyes y legislar todo lo que puede mediante decretos al margen de la Cámara. Lo explicó muy bien en su día Pedro Sánchez: “Gobernaremos con o sin el Congreso”.
En ésas estamos, con unas Cortes que en vez del debate serio y la aprobación de una legislación que nos compromete a todos, se convierten en un cruce dialéctico de insultos que no llevan a ninguna parte, Lo vemos en las denominadas sesiones de control al Gobierno, en las que la oposición pregunta al Ejecutivo y éste se sale por peteneras sin responder a ninguna cuestión.
Lo acabamos de comprobar en temas tan candentes y preocupantes como el gran apagón o cómo se van a abordar los mayores gastos de defensa del país. El Gobierno y su presidente, en vez de agarrar el toro por los cuernos y dar explicaciones a la ciudadanía, lo que hace es meterse con la bancada opositora y traer a colación temas pretéritos, como el Prestige, el 11-M o el Yak42, en los que por otra parte el PP no tuvo culpa alguna.
Por ese espectáculo cotidiano, el Congreso no está sirviendo para su importante papel constitucional y menos, si cabe, para dar una lección de convivencia y respeto a la legalidad. En su día a día, la Cámara de diputados no está cumpliendo con la democracia, sino que, a los hechos me remito, ofrece la imagen de vocación autocrática por parte del Ejecutivo y de una falta de solvencia muy grande por parte de la oposición.















