Tenemos muchos motivos para estar orgullosos de ser valencianos. Muchos. La lista sería larga pero, este fin de semana se me llena la boca de palabras, los ojos de imágenes y el corazón de sentimientos para hablar del Maratón de Valencia.

Son 39 años. 39 a fecha de hoy. Aún recuerdo aquella primera prueba, casi una locura de unos locos deliciosos que yo miraba desde mis ojos de adolescente con la mirada puesta en la épica del deporte y sin tener ni idea, ni imaginaciones, de dónde iba a llegar este largo camino que comenzó con aquel primer paso del Maratón Popular.

Recuerdo a muchos de aquellos jóvenes del Correcaminos. Qué valientes eran y que valientes fueron.

He coincidido con ellos en algunos actos para recordar en su mirada el paso del tiempo con la satisfacción de un logro que ha hecho, que hace y que va a seguir haciendo historia.

Este año, 25.000 personas, corredor arriba corredor abajo, va a patearse las calles da Valencia para correr una de las pruebas más numerosas del mundo y la quinta más rápida, si no me falla la memoria.

Además, como despedida de la 10K. 7.000 atletas participan en la prueba en el último año que se celebra en coincidencia con su hermana mayor.

Sin duda, sin ninguna duda, son cifras de éxito.

Un éxito que se pueden apuntar aquellos que lo iniciaron, todos los que han participado a lo largo de los años, Valencia y sus ciudadanos que han aplaudido a rabiar a los corredores cada vez que se ha disputado la prueba, y todos los que de una manera u otra han apoyado esta carrera para que tuviera una larga vida.

Hoy no les hablo de récords, ni de marcas, ni de medallas, ni de ritmo, ni de tiempos.

Hoy les hablo de personas, de esfuerzo,  de sudor, de trabajo colectivo, de experiencias, de recuerdos y de trabajo, de mucho trabajo, para convertir esta Maratón de Valencia en lo que hoy es. Un orgullo para todos los valencianos.

De forma indiscutible, la consolidación llegó de la mano de la Fundación Trinidad Alfonso. No tengo palabras.

Al César lo que es del César. Sin ellos, sin ellas, no nos habríamos convertido en la Ciudad del Running, una denominación, que lejos de ser un tópico, es una verdad tan grande como la Ciudad de las Artes.

Y lo es porque lo tenemos todo para que así sea. Clima, orografía y ganas. Muchas ganas y los apoyos indiscutibles de quien apostó por esto a ojos cerrados, arriesgando mucho, con la generosidad de darnos todo, en su filosofía de la Cultura del Esfuerzo, una forma de entender la vida que nos ha impregnado, de una u otra manera, a todos, y que no es otro que Juan Roig.

Pese a eso, pese a su empuje incuestionable, me reservo el homenaje a un hombre y su sueño, para el final.

Me refiero a Paco Borao, que hoy es presidente de la Asociación de Maratones Internacionales y Carreras de Larga Distancia, presidente del S.D. Correcaminos, alma del Maratón de Valencia y uno de aquellos jóvenes que en 1981 puso en marcha toda esta deliciosa locura.

Gracias amigo. Valencia y yo estamos muy orgullosos de haberte ayudado a hacer realidad tu sueño.

Ferran Garrido
Ferran Garrido, escritor, poeta, comunicador