Enrique Arias Vega: Los WhatsApp de Ábalos
La comidilla de ésta y de la anterior semana es la divulgación de los WhatsApp de José Luis Ábalos y además con permiso de su autor. El PSOE y el Gobierno, principales implicados en los textos, han aplicado diferentes cortafuegos, aludiendo desde la ilegalidad de su publicación hasta la pretensión difamatoria de la oposición a la figura de Pedro Sánchez.
Pero lo cierto es que los contenidos están ahí y nadie los ha desmentido. Lo sintomático es que estos correos no hayan sido borrados o se hayan perdido, como los del fiscal general que está siendo sometido a juicio. Esto demuestra la voluntad del ex ministro de Fomento de guardarlos para darles un uso que todavía no se sabe cuán es, Si se trata de material para escribir sus memorias, como dice el afectado, no se trataría de unas memorias inocuas, más propensas al halago que al rencor.
De ahí el desconcierto del Gobierno más allá de denominarlos chascarrillos sin importancia. La intención de Ábalos de conservarlos y de permitir la divulgación de algunos de ellos revela la idea de utilizarlos como munición defensiva si llegase el caso en su recorrido judicial.
Los nervios del Gobierno se han desatado no con los textos plagados de descalificaciones ofensivas hacia los díscolos del partido, sino cuando se ha entrado en otro tipo de acciones gubernamentales que afectan a la vida empresarial, como el rescate de Air Europa, por las derivas que puede tener en el caso Koldo y en caso Begoña.
En cualquiera de las hipótesis, los WhatsApp guardados por Ábalos son cualquier cosa menos inanes e intrascendentes. Descubren una intención de vendetta o, al menos, de lo que pudiera suceder si le dejan solo frente a los leones.






