Juan Carlos Martínez Jiménez: Las pasarelas
Uno de los principales objetivos de cualquier creador es conseguir visibilidad, la misma finalidad que cualquier marca que quiera obtener éxito comercial, y esto supone alcanzar la mayor penetración en el mercado, en el fondo, se pretende algo tan sencillo y complicado, cómo vender. La parte creativa es la que define la personalidad de las prendas, el ADN que se muestra al público como carta de presentación, pero queda en nada, si no se consigue entrar en el mercado, con un objetivo, que sea con la máxima amplitud posible.
Hoy en día existen muchas fórmulas para alcanzar esa visibilidad, las redes sociales han ampliado esas posibilidades, manejando bien las redes se pueden conseguir resultados reales y muy notables, pero para conseguir esa presencia es necesario tener un material que mostrar, un producto o servicio.
En moda, las pasarelas llevan más de un siglo demostrando su eficacia, no solamente por el hecho en sí de la pasarela, más bien, por convertirse en la forma de distribuir esas imágenes (el producto), que llegarán a un público potencial, utilizando todas las herramientas posibles de comunicación.
Realizar un desfile lleva mucho trabajo, crear una pasarela con continuidad es un gran reto.
Fue Charles Frederick Whort, diseñador inglés afincado en Francia, y considerado el creador de la Haute Couture (Alta Costura), el responsable de la sustitución de los maniquíes inertes, por personas a mediados del siglo XIX. Desde ahí el proceso ha sido imparable, los diseñadores comenzaron a mostrar sus modelos dotándolos de movimiento, desfiles, fiestas, pasando a ser grandes eventos sociales, donde se daba cita lo más selecto de la sociedad.
Paul Poiret a principios del siglo XX fue uno de los creadores que dio vida a esta forma de realizar los desfiles, como grandes eventos sociales; este diseñador es recordado como el modisto que liberó a la mujer del corsé, y se ganó el título de “ Rey de la moda”, y que curiosamente, murió en la indigencia y olvidado, durante la ocupación alemana de Francia.
El salto pasa a 1.940 con la editora de moda Eleanor Lambert, fundadora de la Semana de la Moda de Nueva York, la Met Gala, y otros grandes eventos de la moda americana; su éxito fue estructurar el formato profesional de las pasarelas, concentrando las colecciones y sus creadores en un espacio y tiempo, creando también la “Press Week” , semana de la prensa, pasarela exclusiva para periodistas, estilistas, o compradores, profesionalizando el objetivo principal, la visibilidad de los creadores norteamericanos, dotándolos de solvencia internacional. Estas son las más importantes pasarelas mundiales y sus características: la pasarela de París destaca por el lujo, Nueva York por un estilo moderno y comercial, Milán se centra en el diseño italiano, y Londres por la vanguardia.
Aquí ya se define el objetivo, de momento, las pasarelas siguen siendo escaparates imprescindibles para cualquier firma.
Las variantes son inmensas, utilizar edificios o construcciones míticas, singulares, o realizar el desfile en las ciudades donde el diseñador se ha inspirado, en definitiva, buscar lugares, formatos, dotados de la máxima originalidad posible que realce el producto y el trabajo creativo, porque al final, esto va a ser el estandarte de su trabajo y de su sello de marca. Conseguir ese objetivo, alcanzar la cima, es el objetivo que garantice las ventas posteriores, un trabajo muy duro, pero que puede ser el cambio entre ser uno más, o pasar a engrosar la lista de los elegidos.
Aquí entran los trabajos mecánicos, la logística, la construcción de la pasarela, luces, música, ensayos, el casting de las modelos, de vital importancia “los partner”, personas o entidades colaboradoras, que cooperan de muchas formas, compartiendo recursos, ayuda en infraestructuras, tecnología, esperando un retorno, especialmente en imagen y prestigio, intentando conseguir con su ayuda la mejor puesta en escena.
Desgranado el esfuerzo, destacar la reputación para las ciudades y entidades que colaboran si se consigue un buen resultado, aparte del rédito conseguido por las firmas. Cómo amar tu tierra, es amar tus raíces, destacar el trabajo que se está realizando en la Mediterranean Fashion Week de nuestra ciudad, camino de la quinta edición sobre el mes de octubre, con una importante internalización de la pasarela, y un magnífico trabajo de sus organizadores, que al frente de su equipo, siguen luchando para dotar a la ciudad de un evento de singular importancia.
Como hemos visto, las pasarelas siguen siendo el epicentro de la comunicación de moda, desde donde lanzar al mundo las propuestas de los creadores, y no parece, que de momento, se vislumbre una mejor forma de hacerlo; me remitiré a una antigua frase del negocio, “ lo que no se ve, no se vende”, y las pasarelas siguen siendo los escaparates más grandes del mundo.











