Enrique Arias Vega: La guerra de los incendios
Los peores incendios de nuestro país no han servido para que el Gobierno y la oposición arríen las banderas de guerra y se pongan a trabajar al unísono contra la desgracia colectiva.
Primero fue el Ministro de Transporte, Óscar Puente, quien de manera festiva reprochó a los presidentes autonómicos del PP estar de vacaciones mientras sus comunidades se quemaban. Con su tono faltón de siempre, aprovechó para decir que si Núñez Feijóo hubiese sido de su partido le habrían echado por su foto con un narco hace treinta años.
Con el ministro Puente seguido a distancia de otros compañeros de Gabinete, quien sí ha continuado de vacaciones tan tranquilo ha sido Pedro Sánchez, como si con él no fuera la cosa. Para acabar de enturbiar el ambiente, trágico por su coste en vidas humanas, está la discusión de si los medios para combatir los incendios eran suficientes o no. En una controversia ridícula de cifras, los populares hablan de la existencia de 42 aviones, cinco menos que el año pasado, debido a los recortes, mientras que desde el Gobierno afirman que quienes recortan son los otros, ya que se dispone de 56 aparatos. Para redondear la polémica está el hecho de si la petición de ayuda a la UE ha sido hecha con retraso o no.
La trifulca tiene otros flecos, sobre los que no vamos a pormenorizar, como la demanda de las respectivas comparecencias parlamentarias de Fernández Mañueco y Aagesen, para que ambos den cuenta de sus posibles negligencias ante la catástrofe. En cualquier caso, está visto que ni ante una tragedia colectiva nos ponemos de acuerdo y dejamos de lado las cuestione partidistas para centrarnos en el bien común.












