En las últimas semanas, las redes se han revolucionado con un fenómeno que está arrasando entre los usuarios jóvenes. La casa de los gemelos 2, un infierno entre cuatro paredes, donde los gritos, las amenazas, las agresiones y la escatología son parte de la rutina. Pero ¿cómo hemos llegado a esta situación?
Todo comenzó con Gran Hermano, un programa disfrazado de entretenimiento que buscaba generar una reacción en el público y llevar a sus concursantes hasta límites insospechados
El “experimento social” consiguió muy buenos registros en su primera edición y se consolidó como uno de los programas de entretenimiento más vistos de la televisión, dando así inicio a la degradación del entretenimiento. Recuerdo cuando, hace no mucho, el entretenimiento estaba basado en tertulias entre grandes filósofos (cuando aún quedaban filósofos) y debatían sobre la legalización de las drogas, sobre los ultras, sobre la violencia, con voces tan sabias como refutadas. Ahora, el entretenimiento se ha convertido en la basura más primigenia.
En La casa de los gemelos se ha visto de todo, como una persona le abría la cabeza a otra con una maceta, como una persona defecaba frente a las cámaras en el suelo, borrachos discutiendo y no llegando a las manos porque la seguridad los paraba. En fin, desechos humanos encontrando sus límites para que una parte de la población se ría de ellos.
Y es que todos ellos beben del movimiento freak iniciado por Javier Cárdenas en Crónicas Marcianas. De hecho, hasta el mismísimo Paco Porras ha llegado a estar en la casa
Esto es lo que pasa cuando juntas lo peor de lo peor en un solo programa, cuando juntas dos de los fenómenos más repulsivos y, a la vez, más populares a nivel televisivo: Gran Hermano y Crónicas Marcianas. Los habitantes de la casa no son los culpables; alguno, si dejara de beber durante cinco minutos, sería hasta una persona normal, pero no: son seres circenses a los que se les ha despojado de su humanidad para entretener, para dejarlos en ridículo delante de media España, con clases de inglés o de cultura general en las que se puede apreciar su claro analfabetismo: son personajes.
Y de estos personajes, al igual que hacía Javier Cárdenas hace unos años, se han aprovechado estos dos gemelos para exprimirlos y cobrar por ello. Su indecencia no tiene límites y, si los tiene, todavía no los han encontrado y los siguen buscando. Son gente que se aprovecha de los demás, a los cuales les dan una pequeña miga de todo el pastel que tienen montado.
Sus audiencias han llegado a batir récords, teniendo hasta más de un millón y medio de espectadores
Estas cifras han alterado el tranquilo ecosistema televisivo, el cual se ha visto afectado y atemorizado por este movimiento. Están realmente preocupados porque ¿cómo puede ser que dos gemelos de Madrid, con la mitad de presupuesto que estas cadenas, estén generando un mayor engagement que ellas? Hasta la mismísima creadora de este formato se ha visto amenazada hasta tal punto que ha denunciado el contenido.
Y los que ahora mismo se les llena la boca de moralismos parecen olvidar que en 2017 encubrieron una violación
Sí, sí, Telecinco en su momento fue declarada culpable de encubrir la violación de Carlota Prado en medio del reality, por lo que pocas lecciones pueden dar a nadie de humanidad y mucho menos de moral. Las mismas sanguijuelas que trabajaban antes para la cadena de Vasile trabajan ahora para estos dos gemelos madrileños (Coto Matamoros, Kiko Hernández, Víctor Sandoval), haciendo que la telebasura vuelva a estar de moda y volviendo a dar alas a aquellos que merecidamente perdieron su fama y su trabajo tras el cierre de Sálvame.
El entretenimiento ha entrado en una espiral de decadencia y amarillismo
Gente sin escrúpulos que se ríe y se aprovecha de gente ignorante sería el resumen. Por el momento, su fama va en ascenso y es probable que hasta los veamos en la Puerta del Sol dando las campanadas (cuidado, Pedroche, que te asaltan el balcón). Pero si algo nos queda claro es que el entretenimiento se ha perdido, y no digo que el entretenimiento tenga que ser educativo, ni mucho menos, simplemente tiene que entretener, sin más aspiraciones. Pero si este es el futuro, prefiero entretenerme golpeando dos piedras y volver al Pleistoceno que vivir en una sociedad donde La casa de los gemelos es el rey en un mundo de ciegos.












