Juanvi Pérez Aras, Tiempos borrascosos

Con el debido respeto a Daniel, Elsa y Fabien, las últimas borrascas que están barriendo España, la navidad ya la tenemos aquí. Poco a poco 2019 llega a su fin, con el Adviento impregnando nuestras vidas algo agitadas por la nueva religión dominante en el clima político español. El Sanchismo sigue su hoja de ruta para el advenimiento del nuevo Mesías político, acompañado por una bien nutrida legión de adláteres y apóstoles de Apocalipsis, liderados por ese otro Mesías venido a menos, pero hábil en el manejo de la pócima letal del nuevo engendro político. Iglesias es el nuevo Rasputín. Un muñidor en la sombra de los hilos que mueven las nuevas marionetas del teatro nacional.

Es el socialismo del siglo XXI, aleccionado por el populismo bolivariano, quien se está cobrando el peaje de Suresnes, para mayor gloria de aquel socialismo que contribuyó a la Transición. El marxismo de la nueva casta de Galapagar, lo llaman.

Frente a ello, llegado como un bálsamo, las reflexiones del Presidente Rajoy con un sugerente título, “Una España mejor”. Un libro de lectura obligada para todo español de bien. Una España mejor, que pone negro sobre blanco todo lo sucedido en uno de los escenarios más complejos de nuestra historia reciente, agravados por el desgobierno de Zapatero. Una versión obligada de unos hechos que nos llevaron a una disparatada moción de censura, tras salvar a España de un rescate que nos hubiera hundido en la miseria.

Una España mejor, que pone en valor los resultados de las efectivas y poco reconocidas políticas del Partido Popular en los momentos de dificultades económicas. Decisiones que han sido avaladas por aquellos españoles que ante la gravedad de la situación, llamaron a la puerta de los populares para rescatar a España. Con Aznar en el 2000 y en 2011 con Rajoy. Dos veces en las que nos encontramos una España a la deriva, gracias a la gestión de la Izquierda y dos veces devolvimos a los españoles una España mejor. Un hecho irrevocable.

Una España mejor gracias a la acción reformista de gobiernos centrados en las personas. Otros venían a “rescatarlas”, pero se han quedado a mitad del camino, pero eso si, ellos primero. Todo un ejemplo para mayor gloria de los abanderados de la regeneración democrática. Mudos y opacos han quedado ahora que les toca de cerca lo que tanto criticaban. El camino de servidumbre que marca la izquierda desde siempre, como bien nos advertía Hayek.

Una España mejor que ahora se ve cuestionada otra vez. El laboratorio monclovita sigue buscando alianzas imposibles, a cualquier precio, para marcar un calendario favorable a los intereses del nuevo Mesías. Un precio en aumento cada día que pasa, a tenor de las oscuras negociaciones. Los que buscan romper el marco constitucional van subiendo los interesesde su operación conel Mesías monclovita. Unos intereses al alza a costa de todos los españoles, sabedores de esa debilidad institucional en la que nos movemos.

Los que aplaudieron la caída del bipartidismo, añoran ahora el necesario juego de equilibrios que una sociedad compleja como la nuestra necesita. Los padres de la Constitución así lo entendieron y así lo han venido demostrando con su voto hasta 2015, una ciudadanía que asiste atónita a la polarización y volatilidad de un escenario en el que la inmensa mayoría se siente incómodos. Porque los profetas de la “nueva política” no han aportado nada nuevo, ni han mejorado un ecosistema del que si se han sabido aprovechar.

Las costuras del Estado están siendo puestas a prueba por todos aquellos, que no solo no creen en él, sino que buscan su destrucción. Ese no es el camino para una España mejor. Empezamos con los Pactos del Tinell, para seguir con la España discutida y discutible, los tripartitos con ERC o la coalición Entesa. Se siguió por la confederación asimétrica, la plurinacionalidad, la nación de naciones y el disparate catalán. Con la socialdemocracia tocada y hundida en Europa, el sanchismo está liquidando sus últimos vestigios en España.

Aún así, despedimos este año con el deseo de una España mejor para todos, a pesar de los negros nubarrones que se ciernen sobre todos, que auguran pocas esperanzas para alcanzarlo. Un deseo por el que desde el Partido Popular seguiremos trabajando. Por esa España mejor, una vez más. Felices Fiestas y mis mejores deseos para el Nuevo Año.

Mare Nostrum

Juanvi Pérez Aras, Tiempos borrascosos