Y todavía hace falta más, para preguntarle a un señor que perdió a su madre “si había cobrado la indemnización”.
Una indemnización que está muy por debajo del sueldo que ella cobra en un año. Muy por debajo de los sueldos Nescafé de muchos funcionarios y arrimados. Pero lo peor no es el mal gusto y la falta total de empatía. Lo peor, es que demuestra en qué nivel creen que se mueve el español medio.
Lo degradado que creen que está. Lo aterrador, es que creen que la gente se va a conformar con setenta y dos mil euros y les van a votar. Lo ignominioso, es que creen que se puede comprar con limosnas cualquier cosa. Nos ponen a su nivel, “piensa el ladrón que todos son de su misma condición”.
Tras la vergonzosa visita de Pedro, rodeado de palmeros de Compromís identificándose como víctimas, no han cejado en su miserable estrategia de convertir en “relato” la realidad que muchos aun sufrimos. No le hacen ascos a ninguna actuación por rastrera que pueda ser, con tal de mantener las poltronas. Y es que les va mucho en ello. La mayoría de esta gente no sobreviviría fuera de la política y los sueldos públicos que se reparten.
En el caso de la delegada del gobierno, basta con echar un vistazo a la página oficial para concluir que esta señora lleva cobrando dinero público desde 2006. Que ha encadenado cargos durante estos casi veinte años, cosa que le ha ahorrado trabajar en empresas privadas.
Si hacemos un ejercicio de “empatía” con esta gente, se llega a la conclusión de que alguien que no puede, o no quiere, salir del sistema de cargos públicos remunerados, hará cualquier cosa por continuar ahí. Lo demuestra esa pregunta totalmente fuera de lugar. “¿Has cobrado la indemnización?”. Es lógico desde su punto de vista. ¡Lo primero es la pasta! Aunque sea una miseria.
Me pregunto ¿cuánto vale para esta señora la vida de las personas?. Me pregunto ¿en cuánto estimaría la indemnización por la pérdida de un familiar suyo?.
Y la respuesta que me viene a la cabeza, es “que ni se le ha pasado por la cabeza” estar en el lugar de ese señor. Que su única intención al presentarse en Catarroja ha sido arañar algún voto, y que como muy bien le ha dicho una chica. “No pidáis votos, porque nadie os va a votar”.
Qué diferente es ver sus actos propagandísticos cuando el público asistente no está “seleccionado”. Tienen un problema con las redes sociales, porque por mucho que sus voceros difundan sus “relatos”, cualquiera con un móvil se los echa por tierra. Aun así, continúan en su empeño de asistir a estos actos y montar sus aquelarres, para tergiversar la realidad, y engañar al mayor número de personas posible.
El mismo día en que nos ahogábamos en barro sin que nadie nos socorriera, votaron en el congreso el asalto a Televisión Española. ¡Que les importaba que nos estuviéramos ahogando si después podían manipular la verdad!. Lo que necesitaban era dominar la información. Pero como tantas cosas, en esta catástrofe les ha salido mal. A pesar de los documentales con datos de despiste y omisiones, existen vídeos para dar y tomar. Y los vídeos que hundieron su estrategia rastrera todavía están rodando en redes.
Y los que definitivamente cambiaron algo, fueron los famosos vídeos de la visita a Paiporta y el recibimiento dispensado.
De no haberse visto, hubieran seguido con “el relato”. Hubieran engañado a toda España, diciendo que no se podía llegar a las zonas afectadas, cosa que es una mentira de las dimensiones de Australia. Teníamos un puerto y un aeropuerto perfectamente operativos. La gente venía andando. El que quiso llegar, llegó. Hay cuarteles como el de Bétera llenos de militares y material. Y por si esto no bastara, ¿para qué están los helicópteros?. Pues según Margarita, estuvieron mejor socorriendo gente en Marruecos. “Las primeras setenta y dos horas son cruciales”, como declaró el año anterior. Menos en Valencia, porque no gobierna tu partido.
Bernabé declaró ante la jueza de Catarroja que a las siete y media del día 29 de octubre, recibió una llamada de la alcaldesa de Paiporta. ¿Y que hizo ella? Nada. Pero ahora pregunta si la gente ha cobrado la limosna, para hacer un cálculo de cuantos votos puede recuperar. Le ahorrare la incertidumbre. Muy pocos.






